Piezas del Monumento confeccionado en Italia
Uno de los lugares más importantes de la ciudad de
Palma Soriano es el Parque
Martí. Desde la fundación de este
pueblo en 1775, se destinó el terreno que hoy ocupa
el Parque Martí para la construcción de una
plaza que sirviera de distracción a sus habitantes.
Durante muchos años, debido a la poca importancia de
la población, la plaza sirvió para que en ella
pastaran los animales que merodeaban por el pueblo y también
como campo de ejercicios militares para las tropas españolas.
Este
monumento se corresponde con la escuela italiana de escultura
de principios del siglo XX, que tanta incidencia tuvo en Cuba
y en consecuencia en la región oriental; el mismo forma
parte de los proyectos encomendados en ese período
para señalizar y embellecer sitios de altos méritos
históricos. De una técnica depurada, donde sobresale
la calidad de la talla y la maestría en los detalles,
el ya mencionado monumento del escultor Umberto Dibianco,
todo en mármol de Carrara, está compuesto por
un obelisco de 9 metros de altura y un grupo escultórico
que le antecede en su frente.
Una
amplia plataforma integra estas dos partes: la primera constituye
una superposición de un pedestal moldeado, donde aparecen
en algunas de sus caras inscripciones explicativas y uno de
los versos sencillos. Sobre esta base le continúa un
amplio tambor coincidente con el busto del Apóstol
colocado con una placa rotulada con su apellido Martí,
por encima y rematando el obelisco existe una pirámide
conmemorativa de sección triangular, ranurada sistemáticamente,
que imita bloques o sillares superpuestos, decorada cada una
de sus caras por orlas entrelazadas. Según criterio
del ya desaparecido historiador local, Amador Ramírez
Sigas, la escultura tiene carácter fúnebre.
El
grupo escultórico está conformado por tres figuras
interrelacionadas por su disposición y actitudes. Si
nos paramos frente a él, observamos en el centro el
sarcófago, que figura contener el cadáver de
José Martí; a la derecha una mujer, al parecer
la Madre Patria - con todos sus atributos - representa a la
República, apoyando una de sus manos en el Escudo
Nacional y llevando un ramo de laurel que simboliza
la victoria, mientras en la mano derecha ofrece el ramo de
flores, que José Martí deseaba tener en su tumba,
representando la idea central de dolor y veneración
al Héroe caído. Del lado izquierdo un hombre
de rodillas, representa al soldado libertador, que le rinde
homenaje al iniciador de la Guerra Necesaria, respetuoso y
entristecido, dejando caer suavemente la bandera sobre la
urna funeraria, mientras recuesta sobre ella el rifle (ya
desaparecido).
En la placa frontal aparece inscrita la solicitud Martiana
que dice:
"Yo
quiero cuando me muera
sin Patria pero sin amo
tener en mi tumba un ramo
de flores y una bandera".
Actualmente
este parque José Martí es Monumento
Nacional, en su centro perdura y perdurará
para siempre el monumento, como un símbolo de tributo
al Héroe de Cuba y de América.
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