De
los recuerdos y tradiciones, una emblemática
calle palmera
Por
: David Gonzáles Gross
Palma
Soriano, 7 oct.- El Carnaval palmero, con raíces
desde principios del siglo XIX, cuando los esclavos
festejaban en los trapiches azucareros Yarayabo, El
Maniel y Cauto Garzón, entre otros, El Día
de Reyes, ha mantenido e incorporado a lo largo de su
historia, tradiciones que lo distinguen de otras fiestas
mayores dentro de Cuba.
Un
ejemplo lo tenemos con la llamada Calle de los Recuerdos
. La idea surgió en los años 80 del pasado
siglo XX, a inaugurarse en Palma Soriano, la Sede de
la Asociación Nacional de Orquestas Charangas,
idea básica del guayista Iván Bichikó
Houdayer y del afamado violinista y director de la orquesta
Aragón Rafael Lay Apesteguía, junto con
otros músicos nacionales.
La
idea original, que enseguida prendió en el Presidente
del Gobierno Municipal entonces, Nicolás Calderón,
el cual resultó ser una especie de Mecenas de
la Cultura en la Villa del Cauto, ya fallecido, consistía
en buscar una calle, una cuadra y un lugar para los
mayores en edad en la cual pudieran disfrutar del carnaval
con un poco más de tranquilidad y les permitiera
bailar los ritmos clásicos: Chachachá,
Son, Sucusucu, Merengues y Guarachas, pero interpretados
por agrupaciones tradicionales y tocados a la manera
de los años 40, 50 y setenta.
La
primera Calle de los Recuerdos, al saber de Eddy Bolaños,
historiador y hombre de la Radio en Palma Soriano, resultó
ser en la cuadra de la Calle Agramonte, entre las Calles
José Antonio Saco y 26 de Julio, justo detrás
del Cine Teatro Liberación.
No
quedó para los anales históricos el año
en que funcionó por vez primera la Calle de los
Recuerdos, pero la aceptación fue total. Año
después, aunque las quejas de los bailadores
de la calzada era muy estrecha en longitud y ancho,
se trasladó la locación para la calle
Aguilera entre las arterias Cisneros Betancourt y General
Callamo. A partir de ahí, los bailadores y tomadores
de cerveza dispondrían de una amplia zona en
longitud y ancho suficiente para el disfrute de la música,
las bebidas y las fiambres.
Ahora
situada en una zona un poco alejada de la médula
del Carnaval: Avenida de la Libertad, 26 de julio y
otras áreas, no perdía su encanto, pero
si un discreto bullicio. En la tarima situada en la
Esquina de Callamo y Aguilera tocan las orquestas y
conjuntos y a medianía de la vía se instala
un expendio de bebidas y alimentos en cajitas de cartón
para hacerlos más cómodos y con cerveza
de dos tipos: embotellada o a granel, la famosa ‘’Fría’’
en termos refrigerados.
En
la Calle los Recuerdos, tanto en la primera edición
como en la posteriores, han tocado durante años
por ejemplo, la Orquesta del fallecido Barbarito Diez,
con sus danzones tradicionales cantados con una seriedad
y elegancia que le valieron un sello internacional,
Los Rítmicos de Palma , La Estrella de la Charanga,
La Orquesta Aragón, Los Hermanos Avilés,
la Maravilla de Florida y decenas de agrupaciones que
cultivan, para un público selecto y conocedor,
los ritmos cubanos a la antigua.
Pero
también asisten a la afamada Calle de los Recuerdos,
jóvenes para los cuales el baile no es meramente
dar vueltas y saltos, o que tienen en su reservorio
cultural lo que bailaron abuelos y padres, llegado a
ellos por los Tocadiscos Antiguos o las actuales reproductoras
a cassette o discos compactos, música guardada
celosamente junto con las fotos de la familia y que
se comparte verbalmente en las sobremesa junto a canciones
como Longina, A la sombra de un Árbol o sones
como los de Matamoros, y así todo el amplio diapasón
de la cubanidad hecha música.
En
este 2006 se volverá a reeditar la Calle de los
Recuerdos con sus tradiciones.
Así
ya suena por toda la Ciudad del Cauto el bullicio de
los palmeros en tiempo del carnaval ... ¡ Nos
vemos en la Avenida ... ¿ Verdad?!
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