La
conga: retumban los cuerpos y tambores
Por: Maria Melvis Jerez Valón.
Varios
géneros bailables cubanos llevan el sello distintivo
de toda una cultura centenaria, tal es el caso del danzón,
el bolero, el son, la rumba, la guaracha y el punto
cubano o campesino como muchos lo reconocen, donde cada
uno de estos bailes aportan a la historia sus antecedentes
de formación. Pero ¿Qué hay de
la inconfundible conga?
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Datos de las Comparsas, Congas y Caballitos
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Galería imágenes Carnaval Palmero 2007
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Galería del Carnaval Palma Soriano 2009 en Flickr»
La
conga tiene su encanto y estructura danzaria particular
donde la masividad y popularidad que arrastra a su paso
la convierte en esa expresión de la identidad
cubana de todo el devenir histórico de la isla.
El
proceso de formación de la cultura en
Cuba esta compuesto de tradiciones de muchos
pueblos, la transculturación de las ceremonias
indias a rituales propios de otros continentes que llegaron
con los colonizadores españoles y portugueses
constituye lo que hoy son los cubanos.
Los
negros congos del África, convertidos en esclavos,
trajeron sus bailes y cantos amenizados con sus tambores
y danzas los que servían para celebrar, durante
el periodo colonial, las fiestas del Corpus Christi,
principalmente el Día de Reyes, armándose
de esta manera un maravilloso espectáculo popular
llamado conga.
Todo
el instrumental utilizado en una conga parte desde los
tambores, cencerros, sartenes, campanas y bombo; desde
finales del siglo XX hasta el presente la trompeta y
otros instrumentos de vientos componen esa armazón
de ritmos donde la corneta china es exclusiva de las
originales conga orientales, fundamentalmente la conga
santiaguera.
El
colorido y canto de las congas son de cada región.
La conga oriental es un baile masivo donde todos arrollan
al compás de sus tambores y cuando la corneta
china suena se aviva el espíritu de quienes confluyen
en un ballet ambulante.
“Añoranza
por la conga”, canción compuesta
por Ricardo Leyva y su banda Sur Caribe forma parte
de esta nueva forma de instrumentar, escuchar y bailar
en fiestas o carnavales.
Al
sonar los tambores y la corneta
china todos los cubanos dejan los quehaceres
para mover sus cuerpos y entonar cantos alegóricos
a esta tradición cultural porque en Cuba “el
que no tiene de Congo tiene de Carabalí”.
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