Vaso
Efigie
Este
fragmento de una valiosa pieza de cerámica de
factura aborigen, que constituye una de las muestras
más preciadas del Museo Municipal de esta ciudad,
fue encontrado en el sitio arqueológico "La
Vegueta de Ibrahín", sitio subtaíno
bastante evolucionado de agricultores ceramistas, situado
a pocos metros del Río Cauto en las cercanías
de Palma Soriano, en el año 1973, por los aficionados
miembros del grupo de arqueología local "Alejandro
de Humbold" Jesús Trujillo, Sergio Borbolla
y Jaime Ganz y posteriormente fue estudiado por el Dr.
Felipe Martínez Arango y registrado por éste
en México en 1983.
La
figura representa y simboliza nuestras primeras culturas
y es sui - géneris. Las dimensiones de la misma
son: altura - 14,2 cm, diámetro interno - 12,7
cm, diámetro externo - 13,8 cm y el grosor de
la vasija es de 0,6 cm. Su coloración es pardo
claro - gris oscuro, es decir, presenta un asentado
dicromismo, una oxidación media, el antiplástico
va de 0 a 1 mm y sus bordes son ligeramente evertidos.
Esta cerámica representa un vaso con figura antropomorfa
(humana) con características, atendiendo a su
forma cilíndrica, única en su género
hasta el presente. Las asas son superpuestas y representan
ser unas extremidades inferiores con órganos
genitales masculinos bien definidos.
SIMBOLISMO
Tiene
representación de los órganos reproductores
femeninos, pero modestos y poco logrados desde el punto
de vista plástico. Representa la fertilidad y
la perpetuidad del grupo humano. Tal parece que la prominencia,
la forma y la calidad plástica de la expresión
masculina, respondía a la condición social
que ya ocupaba el hombre en la sociedad aborigen cubana.
La nitidez plástica del Vaso Efigie así
lo sugiere, pues al parecer el hombre, al iniciarse
la descomposición de la sociedad gentilicia,
comenzó a jugar un papel predominante en todas
las manifestaciones de la existencia del grupo social
y la mujer comenzó a subordinarse con respecto
a él.
Fue
donada al Museo por el arqueólogo empírico
palmero Jaime Ganz Grin en el año 1987 y desde
entonces es considerada como símbolo de nuestra
ciudad.
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