| Por:
Ariel Ramírez Fernández (ariel@rbaragua.icrt.cu)
Palma Soriano.- “Aquí en la Madre América,
la Hermosura besa en la mejilla a cada mujer que nace”. Esta
sentencia martiana mantiene total vigencia y su valor mayor radica
en que el Maestro entonces, como nosotros hoy, evaluamos la hermosura
no como la belleza física sino como las cualidades que enaltecen.
A esta expresión de José
Martí se añaden otras que definen con
claridad el concepto que tenemos de la mujer en general, y de la
cubana en particular:
“De lo feo del mundo se busca alivio en la mujer, que es
en el mundo la forma más concreta y amable de lo hermoso”
“Verdad es que una mujer hace versos con sólo ser
mujer” y que “Mujer es aroma y escudo y nadie espera
mal de ella, sino paz y todo género de bienes”.
En nada se exagera cuando afirmamos con Martí que “Luz
es una especie de espíritu que brota del sol en el cielo
y de las mujeres en la tierra”. Tampoco dudamos que “Si
la luz se perdiera, hallaríasela de nuevo encendida en el
alma de una mujer”.
Esto sería suficiente para comprender que “Los hombres
deben hablar en versos a las mujeres/ De rodillas y con un ramo
de flores en la mano”. Pero aún hay más, porque
“El alma en las mujeres
Es un germen vivífico de flores
Ora se abre germinando seres
Ora se cierra en acallar dolores”
La inteligencia de la mujer, su capacidad, su fortaleza, su sensibilidad,
entre otras muchas cualidades, la ubican a la par del hombre y le
permiten ocupar el lugar que antes le era negado al no reconocerse
sus derechos.
El talento y la virtud se imponen a los prejuicios que durante
siglos dieron ventajas al hombre. Hoy todos sabemos que “Las
campañas de los pueblos solo son débiles cuando en
ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la
mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño,
la obra es invencible”.
La sapiencia y el estilo de José Martí me auxilian
nuevamente, ahora para concluir este homenaje a la mujer:
“Vi en la tierra esmeraldas, donde hay mariposas azules, vi
palmas donde hay tristezas; vi diamantes, para lección del
mundo, allí donde es mucho el carbón; pero nunca vi
maravilla tan grande como la mujer cubana”.
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