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Mousoleo Segundo Frente Oriental Frabk País García.Mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País
Junto a sus compañeros de lucha vivirá por siempre Vilma

Eduardo Palomares Calderón

Inaugurado por el líder cubano Fidel Castro Ruz el 11 de marzo de 1978, el Mausoleo a los Héroes y Mártires del Segundo Frente Oriental Frank País, donde ya reposan los restos mortales de la heroína revolucionaria Vilma Espín Guillois, conjuga armoniosamente en su simbolismo y solemnidad una de las obras monumentales más imponentes e impresionantes de Cuba.

Convertido en el corazón del complejo histórico que atesora las luchas independentistas y revolucionarias de esa región correspondiente a la Sierra Cristal, el sitio preserva la memoria de alrededor de tres centenares de hombres y mujeres, hasta el momento, que nos legaron patriotismo, entrega y amor a la libertad.

Fue el entonces Comandante del Ejército Rebelde Raúl Castro Ruz, quien por orden de Fidel encabeza desde la Sierra Maestra la columna guerrillera integrada por 78 hombres, con los cuales funda el 11 de marzo de 1958 el frente de lucha que llegara a abarcar 12 mil kilómetros cuadrados localizados entre las actuales provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín.

Fruto del genio militar, la audacia y valor de Raúl, sus oficiales y combatientes, aquel núcleo inicial llegó a multiplicarse con su Comandancia Central, seis columnas guerrilleras, varias compañías, la primera fuerza aérea rebelde y varios departamentos de guerra, que escribieron numerosas páginas de heroísmo y concedieron a los humildes pobladores de la zona los más sensibles anhelos negados durante décadas de gobiernos sometidos al imperio yanqui.

Después de años de riesgosas misiones cumplidas en la lucha clandestina en Santiago de Cuba y toda la provincia de Oriente al lado del inolvidable Frank País, dado el acecho y la constante persecución de que era objeto en las calles santiagueras, en junio de 1958 Vilma se incorpora a este frente, donde cumpliría el sueño de integrar las filas del glorioso Ejército Rebelde.

Por todo ello ahora, como en vida fuese su solicitud, ha vuelto a unirse a sus compañeros de lucha en el mausoleo ubicado a unos 60 kilómetros al noreste de Santiago de Cuba, en pleno corazón del lomerío de Mayarí Arriba, y específicamente a poco más de 500 metros de la Comandancia Central, que en aquellos meses de vida guerrillera le diera abrigo.

Teniendo como parapeto la loma de Mícara, donde miles de plantas de califas rojas semejan la sangre derramada que baja de las montañas, el mausoleo comprende un área central en la cual se localizan 240 nichos distribuidos en ocho hileras de 30 cada una, que en su frente poseen en bronce los nombres y apellidos de combatientes caído en acciones de guerra.

La plazoleta está limitada por muros, que como símbolo de protección semejan el contorno de un escudo. A la derecha y a la izquierda del área central se levantan sendos muros con 315 nichos, en los que han sido depositados restos de aquellos compañeros que murieron después de finalizada la guerra.

En el muro de la derecha, compuesto por cuatro bloques que agrupan 131 nichos, reposan los restos de los principales cuadros de mando del frente, así como compañeros que acumularon resultados relevantes en su actividad revolucionaria, tanto antes como después del triunfo revolucionario. El muro de la izquierda lo componen seis bloques con 184 nichos, que acogen restos de otros oficiales del frente y dirigentes campesinos del territorio.

El centro del monumento reserva un pasillo en cuyo final, como símbolo del ejemplo imperecedero, emerge de una estrella metálica la llama eterna que fuese encendida por el Comandante en Jefe el día inaugural. Junto a ella se encuentran una columna trunca, una corona de laureles y olivos forjada en bronce y la enseña nacional, que representan a los caído en defensa de su bandera.

Completan el impresionante sitial la tribuna, la plaza de ceremonia y el salón de protocolo, mientras que por toda la entrada y exteriores palmas reales dan al lugar un toque de distinción y belleza. Ya en la cima de la loma de Mícara, 78 palmas representan a los combatientes que cruzaron con Raúl desde la Sierra Maestra.

En un punto predominante resalta una roca que simboliza el fortalecimiento y la solidez del movimiento rebelde desde el reencuentro de Raúl con Fidel en Cinco Palmas (Sierra Maestra), después del desembarco del yate Granma. Los siete fusiles sumados aquel día en que Fidel exclamó “!Ahora sí ganamos la guerra!”, y las cinco espigadas palmas del lugar, aparecen representadas.

Muy cerca, a la derecha, se ubica la tumba del español Antonio Gades, revolucionario y comunista, bailarín y coreógrafo de fama internacional, amigo entrañable de Cuba, quien pidió que sus restos mortales descansaran en tierra cubana. Una columna en forma de tronco de palma que guarda sus cenizas sobresale en el monumento conformado también por las zapatillas de baile y una hoja sin color, que como caída de una palma evoca su muerte temprana.

Precisamente próximo a este lugar es donde descansa, o como acaba de decir Fidel “vivirá para siempre con su imperecedero ejemplo Vilma Espín Guillois.

Allí donde afirmara Raúl que en los restos de los héroes caídos y en la llama eterna que los acompaña, arde para las actuales y futuras generaciones toda la gloria de esta imborrable historia.

Tomado del sitio Trabajadores