LAS LUCHAS
DE VILMA
Fidel Castro Ruz
21 de junio de 2007
Vilma ha muerto. No por esperada la noticia dejó de golpearme.
Por puro respeto a su delicado estado de salud nunca mencioné
su nombre en mis reflexiones.
El ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca. Consagró
toda su vida a luchar por la mujer cuando en Cuba la mayoría
de ellas era discriminada como ser humano al igual que en el resto
del mundo, con honrosas excepciones revolucionarias.
No siempre fue así a lo largo de la evolución histórica
de nuestra especie, que la llevó a ocupar el papel social
que le correspondía como taller natural en que se forja la
vida.
En nuestro país la mujer emergía de una de las más
horribles formas de sociedad, la de una neocolonia yanqui bajo la
égida del imperialismo y su sistema, en el que todo lo que
el ser humano es capaz de crear ha sido convertido en mercancía.
Desde que surgió en la lejana historia lo que se llamó
la explotación del hombre por el hombre, las madres, los
niños y las niñas de los desposeídos soportaron
la mayor carga.
Las mujeres cubanas trabajaban en los servicios domésticos,
o en tiendas de lujo y bares burgueses, donde además eran
seleccionadas por su cuerpo y su figura. Las fábricas les
asignaban los trabajos más simples, repetitivos y peor remunerados.
En la educación y la salud, servicios que se prestaban en
pequeña escala, su imprescindible cooperación era
realizada por maestras y enfermeras a las que solo ofrecían
un nivel medio de preparación. La nación, con 1.256,2
kilómetros de extensión, contaba únicamente
con un centro de educación superior ubicado en la capital,
y más adelante, con algunas facultades en centros universitarios
de otras 2 provincias. Como norma solo podían estudiar en
ellas jóvenes procedentes de familias con ingresos más
altos. En muchas actividades ni siquiera se concebía la presencia
de la mujer.
He sido testigo durante casi medio siglo de las luchas de Vilma.
No la olvido en las reuniones del Movimiento 26 de Julio en la Sierra
Maestra. Fue enviada finalmente por la dirección de este
para una importante misión en el Segundo Frente Oriental.
Vilma no se inmutaba ante peligro alguno.
Al
triunfar la Revolución, se inicia su incesante
batalla por las mujeres y los niños cubanos, que la
llevó a la fundación y dirección de la Federación
de Mujeres Cubanas. No hubo tribuna nacional o internacional a la
que dejara de asistir por distante
que fuera el camino a recorrer, en defensa de su patria agredida
y de las nobles y justas ideas de la Revolución.
Intervención
de Vilma en el Pleno Nacional celebrado en 1972.
Su voz dulce, firme y oportuna, siempre se escuchó con gran
respeto en las reuniones del Partido, el Estado y las organizaciones
de masas.
Hoy las mujeres en Cuba constituyen el 66 por ciento de la fuerza
técnica del país, y participan mayoritariamente en
casi todas las carreras universitarias. Antes, la mujer apenas figuraba
en las actividades científicas, pues no había ciencia
ni científicos, salvo excepciones. En ese campo también
son hoy mayoría.
Los deberes revolucionarios y su inmenso trabajo nunca le impidieron
a Vilma cumplir sus responsabilidades como compañera leal
y madre de numerosos hijos.
Ha muerto Vilma. ¡Viva Vilma!
|