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Síntesis biográfica
de Vilma Espín Guillois
Nacida en Santiago de Cuba el 7 de abril de 1930 en el seno de una
familia que cultivó tempranamente en ella los valores éticos
que le distinguirían e inculcó los hábitos del
saber, desde joven Vilma asumió posiciones políticas
revolucionarias, participando activamente en manifestaciones estudiantiles
luego del golpe de estado batistiano de 1952.
Fue desde entonces inseparable colaboradora del inolvidable Frank
País, militando en las organizaciones fundadas
por él en la lucha contra la tiranía, hasta que formando
parte de la entonces Acción Nacional Revolucionaria, sus
integrantes se sumaron a las filas del Movimiento 26 de julio.
Su casa abrió las puertas para proteger a los compañeros
asaltantes del cuartel Moncada, perseguidos por las tropas del régimen
opresor sedientas de sangre; ya en los preparativos de la nueva
etapa de lucha y luego de concluir un curso de postgrado en Estados
Unidos, por orientaciones de la Dirección del Movimiento,
hizo escala en México para entrevistarse con Fidel, recibir
sus instrucciones y mensajes; bajo las órdenes directas de
Frank participó en el alzamiento armado de Santiago de Cuba
el 30 de noviembre de 1956, en apoyo a los expedicionarios del Granma,
convirtiéndose su vivienda, después de esta acción
relevante, en cuartel general del movimiento revolucionario en Santiago
de Cuba.
Integrante de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de
julio, poco antes de ser asesinado
Frank País fue nombrada por él Coordinadora
Provincial de la organización clandestina en Oriente, labor
que desempeñó con particular capacidad y valentía
hasta que, ante el acecho y la persecución constantes, se
incorporó al Ejército Rebelde, en junio de 1958, convirtiéndose
en la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País
y eficaz coordinadora del movimiento clandestino de Oriente con
el territorio del Frente.
Al
triunfo de la Revolución en 1959, inmersa en distintas tareas,
por encargo de Fidel encabezó la unificación de las
organizaciones femeninas y la constitución de la Federación
de Mujeres Cubanas, a cuya organización, desde su máxima
dirección, se consagró con singular desvelo hasta
el último minuto de su fecunda vida.
Integró el Comité Central del Partido desde su fundación
en 1965, condición en que fue ratificada en todos sus Congresos.
En 1980, en ocasión del Segundo Congreso del Partido, resultó
elegida miembro suplente del Buró Político, y en el
Tercero fue promovida a miembro efectivo de esa instancia de dirección,
responsabilidad que desempeñó hasta 1991. Fue Diputada
a la Asamblea Nacional desde su primera legislatura y miembro del
Consejo de Estado desde su constitución.
Vilma presidió desde su creación la Comisión
Nacional de Prevención y Atención Social, y la Comisión
de la Niñez, la Juventud y la igualdad de derechos de la
Mujer, de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Su nombre estará vinculado eternamente a las más
significativas conquistas de la mujer cubana en la Revolución
y a las más relevantes luchadoras por la emancipación
de la mujer en nuestro país y en el mundo.
Por sus relevantes méritos recibió múltiples
condecoraciones, títulos y órdenes nacionales e internacionales,
entre las que se destaca el título honorífico de Heroína
de la República de Cuba.
Atendiendo a su voluntad, la compañera Vilma Espín
fue cremada. Sus cenizas fueron depositadas, en ceremonia estrictamente
familiar y con honores militares de inhumación, en el Mausoleo
del II Frente Frank País, donde reposan los
restos de los heroicos combatientes de ese aguerrido Frente, que
tuvo en ella a uno de sus más sobresalientes integrantes.
Vilma, has vuelto y te levantarás
siempre.
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