Pensamiento martiano, antorcha para el presente y el porvenir

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Palma Soriano. - El más universal de los cubanos, José Martí, nació 165 años atrás; pero por su vigencia en el tiempo el pensamiento martiano es antorcha que alumbra la Revolución nuestra, y el proyecto social que defendemos.

Cada día debemos meditar sobre cómo hacer llegar su esencia a todos, porque más allá de los propósitos colectivos, entrar en contacto con el ideario de José Martí es una forma insustituible para ser mejores personas.

Los valores éticos de su legado son garantía de salvación para cualquier ser humano que se acerque a él por diversas vías. El Maestro, maestro de maestros, es capaz de dar luz de vida, solo a través de la palabra, y su correspondencia con la acción.

El Doctor Armando Hart, fallecido recientemente, aseguró que solo Martí podrá salvarnos. Hay que no solo citarlo, sino leerlo más; identificarnos con su prédica y raíz patrióticas; ir a la búsqueda de esa libertad y justicia que el Apóstol de la independencia de Cuba defendió como doctrina.

José Martí es parte de la memoria cotidiana de todos los cubanos. Vital y necesario. Que sigamos haciéndolo más nuestro no es obra de la casualidad. En la apropiación de sus ideales revolucionarios está el secreto de ser definitivamente martianos.