Comunicarse en el siglo XXI

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Palma Soriano.- Quizás muchas personas no se han puesto analizar que la principal causa de muchos de nuestros problemas es la falta de comunicación.

Pensemos en cuestiones cotidianas: padres que discuten con sus hijos a diario, divorcios, peleas entre compañeros de trabajo, riñas callejeras y la mayoría de las veces ocurre porque no nos comunicamos. El fenómeno es interesante y preocupante. ¿Cómo es posible que en la era de las comunicaciones y las nuevas tecnologías no nos estemos comunicandos unos con otros?

Por una parte, las nuevas teconlogías nos han enajenado. Una gran cantidad de jóvenes pasan buena parte del día frente a una computadora sin el menor interés de compartir con sus familiares, y otra buena cantidad de padres gastan considerables sumas de dinero para adquirir dispositivos de alta tecnología para sus hijos, pero no les preguntan cómo les fue durante el día en la escuela. ¿Se está evitando la comunicación interpersonal?

El problema no termina ahí. También estamos violentando el proceso de la comunicación cuando no escuchamos a quien desea explicarnos algo, cuando queremos imponer nuestros puntos de vista o gritamos.

La falta de comunicación está lacerando nuestra sociedad y es tiempo de reflexionar al respecto. Lo primero, es darnos cuenta cuán importante son los diálogos, sin gritos, sin palabras ofensivas. Dialogar con nuestros familiares, vecinos, amigos, compañeros, con la pareja porque ella nos guiará por los caminos del entendimiento y la armonía.

Desde hoy comience hacer uso y abuso de los diálogos. Si ve a su hijo llegar enojado de la calle, pregúntele qué pasó. Si su pareja olvidó los detalles románticos, comuníqueselos. No está de acuerdo con las órdenes de su jefe, exponga sus razones abiertamente. Existen tantas frases para expresar cómo nos sentimos de manera civilizada, sin llegar a las conductas violentas.

Por eso, desprendámosnos un poco de la tecnologias, los prejuicios y malos hábitos. Comuniquémosnos, entonces, como habitantes de una ciudad en crecimiento y como personas del siglo XXI.