Proyecto de vida

Proyecto de vida. Imagen tomada de Internet.

Palma Soriano.- El horizonte parece estático y nos mueve en su proyección. Eso lo escuché una vez y sin dudas es una afirmación aplicable a las prácticas cotidianas.

Existen fuerzas que nos movimentan, que nos impulsan. A esas fuerzas le debemos el desarrollo social e individual. Si hacemos una analogía entre horizonte y proyecto de vida o meta, entenderemos por qué nos mueve.

Encontrar un punto en el camino que nos sirva de guía hasta donde queremos llegar es imprescindible en nuestra búsqueda de la felicidad y el bienestar. Desde muy jóvenes, diría incluso desde la niñez, tenemos sueños. Sueños que pueden cambiar, modificarse o simplemente sostenerse o dejarse atrás. Esos sueños dirigen nuestras actitudes, proyectos, deseos y créeme que no hay sensación más placentera, que aquello que con la almohada conversamos se convierta en realidad.

De ahí que características como la persistencia, la fuerza, la voluntad y el amor afloren cuando se quiere sobremanera algo. Ese algo nos mueve en una carrera perpetua por su logro, sin embargo, a veces las dificultades mellan los sueños, el horizonte, el proyecto de vida.

Las carencias y los temidos y frecuentes “peros”, son los fantasmas que rondan esa disposición arrebatadora cuando estamos luchando por algo. Empiezan los cuestionamientos, la inseguridad y hasta la auto-desconfianza, con la casi certeza del fracaso.

¿Sabe qué? Hay dificultades, sí, sobre todo cuando hablamos de sueños en un país del Tercer Mundo. Hay puertas que se cierran, sí. Siempre habrá sombras conspirando para que la ley murfiana de que algo saldrá mal se cumpla, pero, establecerse metas, trazar un proyecto de vida, dar combustible a sus días vale más que el estatismo.

La inercia no es un estado permitido para quienes sueñan, aunque sea difícil. Entonces, sea usted de los que sueñan para que su horizonte le continúe guiando.