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La
importancia de llamarse… ¿cubano?
Tomado del Huffington Post
Traducido por Geleny Ramos, de Cubadebate
La Habana.- En la tarde del 3 de septiembre del 2009, la OFAC
(Oficina de control de bienes extranjeros) finalmente publicó
la versión de la enmienda sobre las regulaciones y
los controles de bienes para Cuba que permitirá que
se implemente la iniciativa del Presidente, emitida el 13
de abril, para “tenderle una mano al pueblo cubano”.
Concretamente esto quiere decir que las leyes y regulaciones
establecidas desde el 2004, por el Presidente George W. Bush,
ya no son válidas. [1]
Historia pasada
Durante su presidencia y luego de refrendar la Ley
la Helms-Burton[2], el Presidente Clinton tuvo la iniciativa
de estrenar lo que algunos suelen calificar como “tendencia”.
Estableció una política de “pueblo a pueblo”
que permitía a ciudadanos de los EE.UU. fuesen cubanos
o no, que viajaran a la isla a través de todo tipo
de licencias.
Estas abarcaban un espectro que iba desde las artes y la cultura,
la academia, y prácticamente todos los terrenos de
las ciencias hasta por supuesto los viajes familiares y humanitarios.
En general el objetivo era “ayudar” al pueblo
cubano a entender mejor cómo funciona una “democracia”
verdadera dándoles una oportunidad de intercambiar
con ciudadanos de los EE.UU. Al final de la jornada, si omitimos
cualquier concepto de estrechez mental paternalista, la idea
no era mala.
Esto no quiere decir que Cuba o su pueblo realmente tengan
mucho que aprender de los EE.UU., ni de cualquiera en materia
de democracia, pero estoy segura y sé que muchos estarían
de acuerdo conmigo en lo siguiente: cualquier tipo de intercambio
entre los pueblos siempre es un paso hacia el camino correcto.
El proyecto iba bastante bien hasta que, de repente, un grupo
excelso de legisladores dentro de la comunidad cubano-estadounidense
del sur de la Florida y New Jersey, conjuntamente con otros
legisladores cubanos de menor categoría, instaron al
presidente W. Bush a que eliminara estos intercambios de un
plumazo.
Pero el entonces presidente se pasó de listo y se atribuyó
el derecho a – bien, no lo hizo él solo –
redefinir el concepto de “familia”. Y fue así
que desde el año 2004 hasta el día de hoy, la
familia cubana quedó reducida a padres, hijos, cónyuges,
y hermanos y hermanas, y todo lo demás: áreas
verdes.
La historia se puso peor aun. No solo se restringió
el concepto de familia, sino que también se le puso
límite al tiempo de permanencia en la Isla, a las veces
que se podía venir incluyendo cuánto dinero
se podía gastar y cuánto se podía enviar.
Solo se podía viajar una vez cada tres años
y permanecer no más de 15 días. No se podía
gastar más de 100 a 150 dólares al día,
incluyendo todas las comidas, el transporte y el hospedaje.
Estos “castigos” económico y de horarios
tenían dos objetivos: primero, impedir que el gobierno
cubano recibiera divisas, y segundo, obligar al pueblo a rebelarse.
El primero tiene cierto grado de sentido, el segundo no tanto.
La administración Bush estaba como esperando que los
cubanos en la Isla se rebelaran contra su gobierno, porque
una administración de EE.UU. le tenía tanto
odio al gobierno cubano que estaba dispuesta a castigar a
los ciudadanos cubanos. Eso no tiene mucho sentido, pero puedo
estar equivocada.
Y llegamos a este punto de hoy, donde el Departamento del
Tesoro finalmente logró que su OFAC publicara el informe
que dicta las nuevas regulaciones para eliminar aquellas restricciones,
y bueno, son una versión mejor o un mal menor.
Aun así, hay algo que falta. Es cierto que el concepto
de familia cubana se ha ampliado y que los viajes serán
mas a menudo y que el flujo del poco dinero que se podrá
enviar en un mundo que cada vez cae más en crisis económica
podrá llegar a las costas cubanas, pero, ¿y
que hay de la otra familia? ¿Qué hay del hecho
que los cubanos y los estadounidenses están “emparentados”
de una u otra manera desde antes del siglo XIX? [3], [4] ¿Y
que hay de amistades que se han establecido desde entonces
y hasta la fecha? ¿Y de las nuevas relaciones que están
por nacer? ¿Qué tal si reunimos a todos los
de ambas naciones y hacemos una reunión de barrio para
discutir entre todos e intercambiar entre todos los temas
de real importancia para los 350 millones de allá y
los 11 millones de aquí?
¿No les parece que eso valdría la pena? Vale,
algo tumultuoso, pero en fin.
Los gobiernos de Cuba y de los EEUU tienen un historial largo
de conflicto, tanto físico como verbal. Esa es la parte
de la historia que repite todo el mundo a toda hora, pero
esos dos pueblos tienen también otra historia que los
une. En los campos de la medicina, la ciencia, la agricultura,
la arquitectura, la lista es tan larga que mete miedo. Las
colaboraciones entre ambas naciones serían formidables
en la actualidad, sobre todo cuando Cuba está abierta
al diálogo respetuoso y Estados Unidos parece estar
dispuesto a ello. El contacto entre ambos pueblos es igualmente
importante, si no más, llámese uno cubano o
no.
[1] http://www.federalregister.gov/inspection.aspx
[2] http://www.globalexchange.org/countries/americas/cuba/uscuba/HelmsBurton.html
[3] Henry Reeve nació en Brooklyn, Nueva York, en 1850.
A los quince años, demasiado joven para alistarse en
el Ejército, se incorporó sin embargo al Ejército
de la Unión como tambor de un batallón. Tres
años más tarde, se enroló en una expedición
a Cuba para unirse a los patriotas cubanos que luchaban contra
el ejército español. En su primera batalla,
Reeve y otros rebeldes fueron capturados y ejecutados por
un pelotón de fusilamiento.
Milagrosamente, el “Brooklynite” sobrevivió
a sus heridas, fue rescatado por los rebeldes cubanos, y se
unió a su lucha. Cuando murió en pleno fragor
de la batalla, era ya General de Brigada del Ejército
Libertador. Hoy en día casi nadie en los Estados Unidos
sabe quién fue Henry Reeve, pero casi todos los cubanos
conocen su historia y lo admiran. Reeve es conocido en Cuba
como “el inglesito” porque hablaba el idioma Inglés.
[4] http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/proceres/whitman.htm
.José Martí, una las figuras revolucionarias
y literarias más importantes de Cuba, presentó
a su amigo Walt Whitman al mundo literario de habla española
a través de artículos sobre el poeta y traduciendo
personalmente sus obras.
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