INTERVENCIÓN
DEL GENERAL DE EJÉRCITO EN LA XV CUMBRE DEL MNOAL.
EGIPTO, 15 de julio 2009.
Excelentísimo Sr. Mohamed Hosni Mubarak, Presidente
de la República Árabe de Egipto:
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno:
Señoras y señores:
Deseo expresar, en nombre de mi delegación, el
agradecimiento al gobierno y pueblo egipcios por la
excelente acogida que nos han brindado. Estamos convencidos
que de esta XV Conferencia Cumbre saldrá aún
más fortalecido el Movimiento de Países
No Alineados, y Cuba apoyará plenamente la labor
de Egipto al frente del mismo.
Es un honor para nuestro país entregar el liderazgo
del Movimiento a Egipto, uno de sus fundadores. Desde
el primer momento, la Revolución Cubana encontró
amistad y apoyo en esta nación árabe,
con la que este año celebramos seis décadas
de ininterrumpidas y fraternales relaciones.
No olvidamos el noble gesto del Presidente Gamal Abdel
Nasser, uno de los padres de la no alineación,
de visitar al compañero Fidel Castro Ruz, entonces
Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, cuando
ambos coincidieron en Nueva York en 1960 para participar
en el XV período de sesiones de la Asamblea General
de las Naciones Unidas, y el líder cubano recibía
un trato discriminatorio e insultante por parte de las
autoridades norteamericanas.
La Reunión Ministerial del Buró de Coordinación
del Movimiento de Países No Alineados, celebrada
en La Habana entre el 27 y el 30 de abril del presente
año, cumplió su principal objetivo de
preparar esta XV Conferencia Cumbre. Los ministros y
jefes de delegaciones allí reunidos, consensuaron
posiciones sobre los temas más apremiantes para
la humanidad y en particular para los países
en desarrollo.
La Declaración Especial sobre la Crisis Económica
y Financiera Mundial, adoptada en dicha Reunión,
es un testimonio de la trascendencia de los debates
y de nuestra decisión de participar concertadamente
en la solución de los problemas internacionales.
El Movimiento ha confirmado su convicción de
que todos los países del mundo, deben tomar parte
en la búsqueda de soluciones efectivas y justas
a la actual crisis.
Como
expresamos en La Habana, los países
en desarrollo son los más afectados por la crisis
económica global. Cientos de millones de personas
en el mundo, particularmente en nuestras naciones, son
víctimas del analfabetismo, el desempleo, el
hambre, la pobreza y enfermedades curables, que hacen
que los seres humanos residentes en el Sur del planeta,
estén condenados desde que nacen a vivir menos
y peor que quienes habitan el Norte industrializado.
Paradójicamente, como casi siempre ocurre, fue
en los países ricos donde se originó la
actual crisis, consecuencia de los desbalances estructurales
y la irracionalidad de un sistema económico internacional
basado en las leyes ciegas del mercado, el egoísmo,
el consumismo y el derroche de unos pocos a costa del
sufrimiento de nuestros pueblos.
Reclamamos la construcción urgente de una nueva
arquitectura financiera internacional, basada en la
participación real de todos los países,
en especial de las naciones en desarrollo. La actual
crisis no se resuelve con medidas cosméticas
que en el fondo intentan preservar el sistema económico
actual plagado de graves deficiencias, injusto, carente
de equidad e inefectivo. La solución a la crisis
económica global pasa necesariamente por la refundación
del sistema monetario internacional.
Se debe lograr un patrón de referencia monetaria
que no dependa de la estabilidad económica, la
legislación o las decisiones políticas
de un solo Estado, por muy poderoso e influyente que
sea.
Varios países, entre ellos Cuba, apoyaron esta
posición en la reciente Conferencia de Alto Nivel
de las Naciones Unidas sobre el impacto de la crisis
económica y financiera en el desarrollo.
El nuevo sistema deberá reconocer las condiciones
particulares de los países en desarrollo y otorgarles
un trato especial y diferenciado, así como promover
un orden económico internacional justo y equitativo
que se sustente en el desarrollo sostenible, cuyas instituciones
estén subordinadas al sistema de las Naciones
Unidas.
Excelencias, señoras y señores:
Tengo el honor de presentarles el Informe de Cuba sobre
las actividades del Movimiento de Países No Alineados
en los últimos tres años. El documento,
amplio y detallado, será distribuido a todas
las delegaciones. El ejercicio de la Presidencia nos
ha confirmado, como conclusión más importante,
que la unidad y la solidaridad entre los países
que integramos el Movimiento constituyen requisitos
imprescindibles para potenciar el impacto de nuestras
posiciones.
La fuerza del Movimiento radica en su capacidad de alcanzar
consensos como resultado de debates francos. Todos los
miembros han tenido la oportunidad de participar en
la formulación y defensa de nuestros acuerdos
y líneas de acción. El éxito radica
en afianzar la unidad que emana de la diversidad que
nos caracteriza.
En 1961 éramos 25 países en el Movimiento,
Cuba el único latinoamericano. Hoy somos 118
Estados miembros, por tanto, constituimos mayoría
en la comunidad internacional. Pero no sólo hemos
crecido en número, además la historia
ha demostrado la justeza de nuestras aspiraciones y
metas. Nuestras reivindicaciones no pueden ser ignoradas,
ni las decisiones sobre los principales problemas que
afectan a la humanidad podrían adoptarse sin
la participación activa del Movimiento.
Los desafíos comunes para los países no
alineados son graves y numerosos. Nunca antes el mundo
fue tan desigual y las inequidades tan profundas. Pero
junto a los retos ha crecido también la capacidad
de resistencia y la fuerza de nuestro Movimiento.
Hemos enfrentado amenazas y agresiones, condenado tratos
injustos en el comercio y las finanzas internacionales,
y exigido nuestra participación plena en las
principales instancias de gobernabilidad mundial. Una
parte decisiva de la Presidencia cubana coincidió
con uno de los gobiernos más agresivos, hegemónicos
y violador del derecho internacional que haya existido
en Estados Unidos.
La actuación del Movimiento, aun en las más
complejas circunstancias, ha estado guiada por los principios
fundacionales de Bandung y, en una etapa más
reciente, por la “Declaración sobre los
propósitos y principios y el papel del MNOAL
en la coyuntura internacional actual”, adoptada
en la XIV Conferencia Cumbre de La Habana. Ambos documentos
brindan una base programática para enfrentar
de conjunto los enormes desafíos planteados para
luchar por un mundo mejor, donde el derecho de nuestros
pueblos a la paz, la libre determinación y el
desarrollo sea respetado.
Es importante continuar evaluando de modo sistemático
los mecanismos y la metodología del MNOAL, para
emplearlos al máximo de sus potencialidades.
El liderazgo de la Presidencia es crucial. Su autoridad
se consolida al facilitar el consenso y la firmeza en
la defensa de los acuerdos adoptados y su aplicación.
Los acuerdos alcanzados se mantendrán como legado
al Plan de Acción del Movimiento de Países
No Alineados. La promoción del multilateralismo
y la democratización de las relaciones internacionales,
el pleno respeto a la Carta de las Naciones Unidas y
al Derecho Internacional, son consustanciales a la existencia
misma y al efectivo desempeño del Movimiento.
Hemos rechazado los métodos antidemocráticos,
la falta de transparencia, los obstáculos a la
participación plena y la discriminación
en las deliberaciones y negociaciones multilaterales.
El MNOAL debe estar presente en todo escenario multilateral
relevante para defender los intereses de los países
en desarrollo. Su objetivo no será nunca la competencia,
sino la complementación con otros mecanismos
de concertación de los países del Sur.
Un avance sustancial en este sentido se ha producido
en la labor del Comité de Coordinación
Conjunto del MNOAL y del Grupo de los 77, instrumento
que se consolida y cuyo impacto crece, por lo que debe
continuar recibiendo todo nuestro apoyo.
Preservar la paz y la seguridad internacionales debe
seguir siendo una prioridad fundamental del Movimiento.
Permanece como meta pendiente y urgente la eliminación
total de las armas nucleares y otras armas de exterminio
en masa.
Estamos lejos de alcanzar nuestros objetivos en éste
ámbito y se requiere seguir trabajando hasta
lograrlos. Resulta irracional que mientras se incrementan
a un ritmo vertiginoso los gastos militares anuales,
que ya alcanzan la escalofriante cifra de 1 millón
464 mil millones de dólares, casi el 60% concentrado
en un solo país, el número de hambrientos
en el planeta se aproxima a los mil millones.
Los recursos que hoy se destinan a la industria de la
guerra deben ser utilizados en la educación,
la salud y la cultura, en el bienestar económico
y social de nuestros pueblos. Para ello se necesita
voluntad política y compromiso real. Se requiere
la renuncia a los proyectos hegemónicos, a la
amenaza y uso de la fuerza, al egoísmo y al derroche
irracional de unos pocos. Poner fin a un orden internacional
basado en el ejercicio de pretensiones imperiales.
Otra prioridad del Movimiento de Países No Alineados
ha sido asegurar una mayor participación del
Sur en las labores y el proceso de toma de decisiones
del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se
han logrado avances en el desempeño del Caucus
No Alineado en ese órgano. Sin embargo, aún
queda mucho camino por andar. No estamos aprovechando
todas las potencialidades actuales y nuestra actuación
todavía no tiene un peso decisivo en los acuerdos
que allí se adoptan. Por supuesto, hay problemas
estructurales que sólo podrán ser superados
con una profunda democratización del Consejo
de Seguridad, como parte de la reforma que requiere
la ONU.
El funcionamiento estable y dinámico del Buró
de Coordinación y la consolidación de
sus ocho Grupos de Trabajo, han permitido el afianzamiento
de las posiciones de los países no alineados
en procesos clave en el marco de las Naciones Unidas.
Las decisiones del Buró de Coordinación
en Nueva York tienen cada vez mayor alcance y trascendencia.
El apoyo a la justa causa palestina y las de otros
pueblos árabes ocupados ha estado y continuará
en el centro de las acciones del Movimiento de Países
No Alineados. No hemos vacilado en condenar las agresiones
y crímenes de Israel, la potencia ocupante. No
descansaremos hasta ver cumplidas las reivindicaciones
de nuestros hermanos palestinos y árabes. No
existe otro camino que el diálogo y la negociación
para lograr una paz justa y duradera en toda la región
del Medio Oriente, que pasa ineludiblemente por la fundación
de un Estado palestino independiente, con Jerusalén
Oriental como capital.
El Movimiento de Países No Alineados tiene
el compromiso de continuar apoyando a uno de sus miembros,
el pueblo hermano de la República de Honduras
en su lucha contra el brutal golpe de estado que usurpó
el poder al gobierno constitucional de ese país.
Tiene también el deber de exigir que se cumpla
el acuerdo de la Asamblea General de Naciones Unidas,
de restablecer en su cargo al presidente José
Manuel Zelaya, sin las condiciones humillantes que pretenden
imponerle y continuar denunciando la represión
y el asesinato de nuestros hermanos hondureños.
El Movimiento se ha reactivado en la UNESCO. Existe
suficiente margen para continuar fortaleciendo y consolidando
su actuación en esa Organización, donde
los esfuerzos de los países no alineados son
fundamentales para hacer realidad objetivos tan imprescindibles
como la educación para todos, el respeto a la
diversidad cultural, la preservación del patrimonio
cultural de la humanidad, el cese del robo de cerebros
a nuestros países del Sur y la superación
de la enorme brecha entre naciones pobres y ricas en
materia de información y comunicación.
El Movimiento de Países No Alineados es un actor
imprescindible en el Consejo de Derechos Humanos, el
Organismo Internacional de la Energía Atómica
y la Organización para la Prohibición
de las Armas Químicas. Debemos prepararnos para
la revisión institucional del Consejo de Derechos
Humanos. Nuestro objetivo es preservar el enfoque de
cooperación, respeto y diálogo, para la
promoción y protección de los derechos
humanos para todos. No podemos permitir que el Consejo
retorne a las prácticas que terminaron hundiendo
en el descrédito a la extinta Comisión
de Derechos Humanos.
Particular importancia tienen los avances producidos
en la coordinación de nuestro accionar en la
Organización Mundial de la Salud y la Organización
Internacional del Trabajo. Así lo exige la trascendencia
para los países en desarrollo de los temas que
allí se debaten. Con la celebración de
las reuniones anuales de nuestros ministros de Salud
y de Trabajo, y las decisiones en ellas adoptadas, el
Movimiento ha dado un impulso esencial a la defensa
de los intereses del Sur en dichas organizaciones internacionales.
En la OMS, por ejemplo, tenemos objetivos apremiantes
por delante, como detener la muerte cada año
de 10 millones de niños por enfermedades prevenibles;
revertir la diferencia de 40 años en la expectativa
de vida entre países más ricos y más
pobres; ampliar la formación de personal sanitario
en las naciones en desarrollo; y exigir mayor atención
a las enfermedades que afectan a nuestros pueblos.
Cuba es un pequeño país en desarrollo
al que no le sobran los recursos y además ha
sufrido el más prolongado, abarcador y cruel
sistema de sanciones unilaterales por parte de un poderoso
Estado.
Pese al reclamo casi unánime de la comunidad
internacional, el rechazo de su propio pueblo y las
promesas de cambio del nuevo Gobierno de los Estados
Unidos, la realidad es que hoy se sigue aplicando contra
Cuba, con el máximo rigor, el ilegal bloqueo
impuesto hace casi cinco décadas.
Nuevamente expresamos nuestra gratitud por la solidaridad
de los países que mantienen la firme posición
de demandar el cese inmediato de esa injusta política,
cada vez más insostenible moralmente, que multiplica
para mi patria los efectos de la crisis financiera y
económica mundial.
Aun en esas difíciles condiciones, nuestro pueblo
ha demostrado modestamente cuánto se puede hacer,
cuando existe voluntad política, en materia de
solidaridad y cooperación internacional, particularmente
en el ámbito de la salud.
Casi 51 mil colaboradores cubanos trabajan en 98 países
para salvar vidas y prevenir enfermedades, o contribuir
al desarrollo. Más de 32 mil jóvenes de
118 Estados, principalmente del Tercer Mundo, estudian
gratuitamente en nuestros centros educacionales, el
78% la especialidad de medicina.
Esas cifras representan sólo una ínfima
parte de lo que pudiera lograrse si el egoísmo
diera paso a la cooperación y solidaridad, si
nos unimos para luchar contra un sistema de explotación
y saqueo que tiende a reproducir el subdesarrollo y
ampliar la distancia entre un reducido grupo de naciones
ricas, donde reside apenas el 20% de la población
mundial, y una vasta periferia integrada por nuestros
países, donde habita el 80% de la humanidad.
Estamos convencidos de que un mundo mejor es posible.
En la lucha por conquistarlo, el Movimiento de Países
No Alineados está llamado a desempeñar
un papel fundamental.
Si alentador resulta todo lo que hemos logrado juntos,
más importante es que estemos concientes de los
enormes desafíos que están por delante.
Hace 6 años, al agradecer en Kuala Lumpur la
decisión adoptada por la XIII Cumbre de designar
a Cuba como Presidente del Movimiento a partir del 2006,
el Comandante en Jefe Fidel Castro aseguró que
desde esa posición Cuba estaba dispuesta “a
trabajar para consolidar la acción del Movimiento,
dentro y fuera de las Naciones Unidas, en la lucha por
la paz, la justicia, la igualdad de oportunidades, el
respeto a los principios del Derecho Internacional que
siempre ha estado en la base misma del Movimiento y
en la lucha por el desarrollo y contra un orden económico
y financiero internacional que nos margina y nos hace
cada vez más pobres y dependientes”.
Con el sano y humilde orgullo del deber cumplido, hacemos
entrega a Egipto de la presidencia de nuestro Movimiento.
Más allá de las múltiples insatisfacciones
que tenemos, ante todo lo que pudimos hacer mejor, podemos
afirmar que contamos con un Movimiento revitalizado,
que continuará desempañando el importante
papel que le corresponde en el mundo actual.
Reitero, en nombre del Gobierno y el pueblo cubanos,
el agradecimiento a todos por el apoyo que nos brindaron
durante estos tres años. Pueden estar seguros
que nuestro compromiso con el Movimiento de Países
No Alineados permanecerá inalterable.
Reafirmo nuestra más sincera amistad y reconocimiento
a cada uno de ustedes, con los que hemos compartido
trincheras en el combate al colonialismo, el apartheid,
el intervencionismo, el armamentismo, la explotación
económica, las enfermedades y el analfabetismo,
y de quienes hemos recibido siempre solidaridad en la
justa lucha de mi pueblo por preservar su soberanía,
independencia y superar los ilegales obstáculos
impuestos unilateralmente a su derecho al desarrollo.
Sólo me resta, y me honra hacerlo, proponer a
esta plenaria elegir por aclamación como nuevo
Presidente del Movimiento de Países No Alineados,
al Excelentísimo Sr. Mohamed Hosni Mubarak, Presidente
de la República Árabe de Egipto.
Entiendo que todos están de acuerdo. Mis felicitaciones
para el nuevo Presidente y nuestros mayores deseos de
éxito.
Muchas gracias.
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