La irremediable caída de Brasil

Palma Soriano.- Desde el Estadio "Ester Roa", el sábado 27 de junio; Chile, América, Cuba y Palma Soriano fueron testigos de la irremediable caída de la selección brasileña de fútbol. No fueron los menos que hicieron votos por la canarinha, si bien ya herida sin el astro Neymar. Pero fueron muchos más los que vieron escaparse la magia.

Brasil cae ante Paraguay

El presente dictó la sentencia. El pragmatismo del técnico verde- amarelo Dunga, su sistema defensivo y la elección del resultado sobre el juego bonito; definitivamente alejan a la nación de sus mejores tiempos. Si bien, para este encuentro de cuartos de final apuntó un poco más hacia el medio campo, el gol de Robinho no hizo más que aguzar la garra guaraní, experta ya en la lid, en sacar los partidos del clásico congelador.

Desde la plantilla era mucho más este Brasil, que en cambio, para nada sedujo al terreno. A cambio de un primer tiempo acaso con algún dominio, los últimos 45 minutos sobre la cancha tuvieron otro protagonista: Paraguay en busca de recuperar su clase de antaño, mezclando juventud y veteranía. Y diseminando su entrega por intermedio del cobro desde los once pasos de Derli González.

Y así quedó la escena lista para la tanda de penales. La tropa de soldados brasileños, puro músculo, pero nada de balón se deshizo en sentimientos de vértigo. El Cristo Redentor de mirada protectora se tapó los ojos de vergüenza ante los fallos de Ribeiro y Costa. Cuatro a tres, resultado final que también llevó la rúbrica de González. Se abrieron las puertas al Paraguay que saca nuevamente a Brasil de la carrera por la Copa. Calco y copia de lo ocurrido en la versión argentina del dos mil 11.

Guaraníes que apuestan una semifinal ante la Argentina de Messi. Se despide la canarinha y paga el alto precio por renunciar a la alegría, sus fantásticas gambetas y la osadía que premiaba un público de las tribunas y su fanaticada ahora mucho más escéptica. Y mientras tanto, en Chile, América, Cuba y quizá en Palma Soriano no sean pocos los que se pregunten: ¿El rey, habrá muerto? ¿Habrá muerto el Rey?