La
emigración del mal de ojo a Palma Soriano
Por: David González Gross.
Palma Soriano, Septiembre 09.- Al contrario de la opinión
popular cubana, la creencia en el mal de ojo no fue
traída a Cuba por los africanos, nos llegó
de Europa, principalmente de Galicia, España,
pues la emigración hacia nuestra isla y especialmente
a Palma Soriano devino de origen campesino y llena de
oscurantismo y creencias populares.
El mal de ojo es catalogado por el investigador gallego
Elisardo Becoña Iglesias como un mal social,
pues se identifica en el folclor oral gallego como un
padecimiento producido por la mirada de otra persona
que forma parte del grupo social donde el individuo
aquejado pertenece.
En Palma Soriano, casi un 95 por ciento de la población
cree en el daño físico y espiritual por
medio del llamado Mal de Ojo. Este testimonio de una
madre, recién parida da fe de lo que piensa al
respecto del tema: “Yo le tengo esta tirita roja
de tela a la cunita de la niña y al coche de
ella cuando la saco a pasear. También le tengo
puesto debajo del roponcito un “detente”
que es una bolsita con un callajabo dentro. ¡Sí!
El callajabo es una semilla del monte y por otro lado
estos ojitos de Santa Lucía, tallado en oro por
si acaso...”.
En Palma Soriano se pueden ver que los dueños
de motocicletas, autos y otros tipos de automotores
particualres le ponen al final del tubo de escape de
gases del motor una tira roja. Dicen que es bueno hacer
esto contra el mal de ojo de los envidiosos.
Otro testimonio de un palmero, dueño de un carro
cuenta:
“Mira chico, yo le tengo al carro una tirita
puesta en el tubo de escape..!sí, como no!, la
gente es muy envidiosa y este carro lo compré
con mil esfuerzos y la gente lo mira y lo mira, y tu
sabes bien que existen personas con cada vista puñetera.
Yo creo y no creo, pero por si acaso, pa su madre, solavaya”.
Si usted camina por las calles de Palma Soriano podrá
ver que en aquellas viviendas donde se mejoran las cualidades
de la misma se resguardan las viviendas por ejemplo
en placas, en los techos, ventanas nuevas u otras formas
de mantenimiento urbano; los dueños, por lo general
ponen un tiesto o vasija con un cactus sembrado.
“Ese cactus es contra el Mal de Ojo”, me
comenta un amigo de la ciudad. “¡Oiga!,
lo mismo de los vecinos que de cualquiera que pase.
El daño que deseen hacernos por lograr nosostros
el arreglo de la casa se queda enganchado en el cactus,
en sus espinas y no llega a la familia. ¡Sí!,
soy creyente en todo: en la Virgen de la Caridad del
Cobre; en las llamadas Siete Potencias; en Dios Salvador
y también en el Mal de Ojo. ¡Oiga!, hay
cada clase de gente mala en la vida!”.
De abuelos a hijos, y de hijos a nietos se ha transmitido
de generación en generación la creencia
en este mal. De acuerdo con lo investigado, no todas
las personas pueden hacer daño, eso depende de
la personalidad de cada cual. Al contrario de otros
países, pueblos y núcleos urbanos en Palma
Soriano, se cree que no son los feos los que producen
mal de ojo, sino los bonitos...!vaya usted a saber!.
Así las cosas, la modernidad no ha podido con
el folclor del pueblo. Llegado de Galicia en los siglos
XIX Y XX ha prendido en lo palmero y se mantiene vivito
y coleando. Por si acaso, póngase un cayajabo,
una tirita roja o unos ojitos de Santa Lucía..!ahh!
y no se olvide el cactus colóquelo frente a su
casa. Nada, son supersticiones de la gente que aún
persiste en la cultura de muchos de ellos y que para
suerte de nosotros los cubanos la luz del conocimiento
borra con esos atrasos o tabúes culturales heredados
de aquellos que no pudieron llegar al ABC de la Revolución
Cubana.
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