El Derecho
de Nacer: Novela que perdura en el tiempo
Por: Ernesto Manchón Manzano (Historiador).
Palma Soriano.- La novela El Derecho de Nacer fue escrita
en la década de los años 40 del pasado
siglo veinte por el escritor y poeta Félix Benjamín
Caignet Salomón, oriundo de la villa de San Luis
de las Enramadas, zona que pertenece hoy a la provincia
de Santiago de Cuba.
En ella existe un hecho no solo poco conocido sino
poco divulgado.
Caignet escribía diariamente los libretos y
por las noche se radiaban a través de la emisora
C. M.Q , propietaria del señor Goar Mestre y
Hermano.
Desde los primeros momentos, esta novela sucitó
en Cuba y más tarde en el extranjero un enorme
interés en toda la población. Se daba
el caso que muchos cines y teatros, para que el público
asistiera a las funciones, a la hora del comienzo de
la novela cortaban la producción cinematográfica
mientras aquella se radiaba. Si no lo hacía de
esta manera la asistencia de público era muy
escasa.
La inmensa mayoría de los personajes de la novela
se habían adentrado en el alma de los radioyentes.
Entre estos personajes existía el de Don Rafael
del Junco, que había “pegado” sobremanera
en la radioaudencia. Al actor que lo personificaba,
parece que el señor Mestre no le abonaba lo que
él creía merecer o aprovechándose
de esta circunstancia trataba de lograr un aumento salarial,
por lo que se decidió ver a Goar y solicitarle
el aumento, el que rápidamente fue denegado.
Dada la situación creada, el actor le hizo saber
al propietario radial que desde ese momento dejaba de
interpretar susodicho personaje.
Mestre llamó a Caignet y le hizo saber que se
deshiciera inmediatamente del personaje mencionado.
Caignet trató de convencerlo de lo que significaba
éste, pero no consiguió sus deseos.
Caignet quedó sumamente disgustado con lo sucedido,
pero producto a su gran inteligencia se le ocurrió
producir en la trama un trauma a Don Rafael que le hiciera
perder el habla y eliminarlo provisionalmente de la
misma, mientras él trataba de convencer a Goar
de acceder al aumento salarial solicitado.
Así lo hizo y Don Rafael desapareció
del aire radial, aunque en ocasiones aparecían
en la trama algunos sonidos naturales que se decían
eran producidos por Don Rafael que trataba de hablar.
Fueron pasando los días, las semanas, pero en
vez de perder popularidad el personaje, ésta
aumentaba.
Se daba el caso, que por una razón u otra un
radioyente que no podía escuchar la novela una
noche cualquiera, por lo regular lo primero que hacía
al levantarse era preguntar “si ya había
hablado Don Rafael”.
Producto a todo ello y mucho más, el señor
Goar Mestre se vió en la imperiosa necesidad
de otorgar el aumento solicitado por el actor y es entonces
que con la intervención de la ciencia habla Don
Rafael del Junco.
Esta anécdota la leí muchos años
después de ocurrida en la Revista Bohemia.
|