Fidel
Castro: El Imperio y los robots
Palma Soriano, 20 agosto (RD) El máximo líder
de la Revolución, Fidel
Castro, se cuestiona quién detendrá
a las transnacionales en la búsqueda de mercado
para sus artefactos si los robots en manos de las transnacionales
pueden reemplazar a los soldados imperiales en las guerras
de conquista.
• Fidel
Castro: The Empire and the Robots
En su articulo intitulado "El Imperio
y los robots", divulgado hoy por la publicación
digital Cubadebate, Fidel Castro resalta que la industría
armamentista de los Estados Unidos "es en estos
momentos la más próspera del planeta"
como resultado de los avances de las nuevas tecnologías,
acotó además que "una de las firma
comercializadora de robots" sostuvo "estas
revolucionarían la forma de comandar la guerra."
De igual modo, Fidel añade que si han inundado
el mundo con automóviles que hoy compiten con
el hombre por el consumo de energía no renovable
e incluso por los alimentos convertidos en combustible,
pueden también inundarlo de robots que desplacen
a millones de trabajadores de sus puestos de trabajo.
Al concluir su artículo recalca que "mejor
todavía, los científicos podrían
igualmente diseñar robots capaces de gobernar;
así le ahorrarían ese horrible, contradictorio
y confuso trabajo al Gobierno y al Congreso de Estados
Unidos.", y, "sin duda que lo harían
mejor y más barato."
A continuación texto íntegro: El
Imperio y los robots
Hace poco abordé los planes de Estados Unidos
para imponer la superioridad absoluta de sus fuerzas
aéreas como instrumento de dominio sobre el resto
del mundo. Mencioné el proyecto de contar en
el 2020 con más de mil bombarderos y cazas F-22
y F-35 de última generación en su flota
de 2 500 aviones militares. En 20 años más,
la totalidad de sus aviones de guerra serán operados
por autómatas.
Los presupuestos militares cuentan siempre con el apoyo
de la inmensa mayoría de los legisladores norteamericanos.
Apenas hay Estados de la Unión donde el empleo
no dependa en parte de la industria de la defensa.
A nivel mundial y valor constante, los gastos militares
se han duplicado en los últimos 10 años
como si no existiera peligro alguno de crisis. En estos
momentos es la industria más próspera
del planeta.
En el 2008, alrededor de 1,5 millones de millones de
dólares se invertían ya en los presupuestos
dedicados a la defensa. El 42% de los gastos mundiales
en esa esfera, 607 mil millones, correspondían
a Estados Unidos, sin incluir los gastos de guerra,
mientras el número de hambrientos en el mundo
alcanza la cifra de 1 000 millones de personas.
Un despacho noticioso occidental informó hace
dos días que a mediados de agosto el ejército
de Estados Unidos exhibió un helicóptero
teledirigido, así como robots capaces de realizar
trabajos de zapadores, 2 500 de los cuales han sido
enviados a las zonas de combate.
Una firma comercializadora de robots sostuvo que las
nuevas tecnologías revolucionarían la
forma de comandar la guerra. Se ha publicado que en
el 2003 los Estados Unidos apenas poseían robots
en su arsenal y “hoy cuenta -según la AFP-
con 10 000 vehículos terrestres, así como
7 000 dispositivos aéreos, desde el pequeño
Raven, que puede ser lanzado con la mano, hasta el gigante
Global Hawk, un avión espía de 13 metros
de largo y 35 de envergadura capaz de volar a gran altitud
durante 35 horas”. Se enumeran en ese despacho
otras armas.
Mientras esos gastos colosales en tecnologías
para matar se producen en Estados Unidos, el Presidente
de ese país suda la gota gorda para llevar los
servicios de salud a 50 millones de norteamericanos
que carecen de ellos. Tal es la confusión, que
el nuevo Presidente declaró: “estaba más
cerca que nunca de lograr la reforma del sistema de
salud pero la lucha se está volviendo feroz.”
“La historia es clara -añadió- cada
vez que tenemos la reforma sanitaria en el horizonte,
los intereses especiales luchan con todo lo que tienen
a mano, usan sus influencias, lanzan sus campañas
publicitarias y utilizan a sus aliados políticos
para asustar al pueblo estadounidense.”
El hecho real es que en Los Ángeles 8 000 personas
-la mayoría desempleada, según la prensa-
se reunieron en un estadio para recibir la atención
de una clínica gratuita itinerante que presta
servicios en el Tercer Mundo. La multitud había
pernoctado allí. Algunos se trasladaron desde
cientos de kilómetros de distancia.
“‘¿A mí qué me importa
si es socialista o no? Somos el único país
en el mundo donde los más vulnerables no tenemos
nada’, dijo una mujer de un barrio negro y con
educación superior.”
Se informa que “un examen de sangre puede costar
500 dólares y un tratamiento dental de rutina
más de 1 000.”
¿Qué esperanza puede ofrecer esa sociedad
al mundo?
Los lobbistas en el Congreso hacen su agosto trabajando
contra una simple ley que pretende ofrecer asistencia
médica a decenas de millones de personas pobres,
negros y latinos en su inmensa mayoría, que carecen
de ella. Hasta un país bloqueado como Cuba ha
podido hacerlo, e incluso cooperar con decenas de países
del Tercer Mundo.
Si los robots en manos de las transnacionales pueden
reemplazar a los soldados imperiales en las guerras
de conquista, ¿quién detendrá a
las transnacionales en la búsqueda de mercado
para sus artefactos? Así como han inundado el
mundo con automóviles que hoy compiten con el
hombre por el consumo de energía no renovable
e incluso por los alimentos convertidos en combustible,
pueden también inundarlo de robots que desplacen
a millones de trabajadores de sus puestos de trabajo.
Mejor todavía, los científicos podrían
igualmente diseñar robots capaces de gobernar;
así le ahorrarían ese horrible, contradictorio
y confuso trabajo al Gobierno y al Congreso de Estados
Unidos.
Sin duda que lo harían mejor y más barato.
Fidel Castro Ruz
Agosto 19 de 2009
3 y 15 p.m.
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