Fidel
Castro: Una pregunta que no tiene respuesta
Palma Soriano, 7 may (RD).- El líder de la Revolución
cubana, Fidel Castro, afirmó hoy que no existe
respuesta a la pregunta de cuánta seguridad se
puede buscar en el mundo de hoy.
EL mundo de hoy no solo se ve amenazado por "las
crisis económica cíclicas cada vez más
graves y frecuentes, a esta se le suman el desempleo,
la ruina y las pérdidas fabulosas de bienes y
riquezas", por ser inseparables "compañeras
de las ciegas leyes del mercado que rigen hoy la economía
mundial", recalca Fidel en su reciente artículo
titulado Una pregunta que no tiene respuesta divulgado
hoy por Cubadebate..
El neoliberalismo-expresa- proscribe toda injerencia
del Estado como elemento perturbador de la economía,
cual si pudiese existir orden interior, ejército,
salud, educación, cultura, ciencia, tribunales,
jueces, y otras muchas actividades sin el Estado y sus
leyes.
"Colonialistas, capitalistas e imperialistas han
creado sus códigos de conducta e impuesto sus
valores. Hablan de libertad, democracia, derechos humanos,
etcétera", añade Fidel.
El íder de la Revolución destaca que
luego de la fundación de Estados Unidos y de
concebida la Declaración de Philadelphia, millones
de personas continuaron trabajando como esclavos privándoles
así el derecho a vivir como verdaderos seres
humanos.
La riqueza y la fuerza son las bases que sostienen
en nuevo orden mundial donde "miles de millones
de personas en el mundo sufren ignorancia, desempleo,
subdesarrollo, enfermedades que reducen sus vidas a
dos tercios o a la mitad, y a veces menos, que la que
disfrutan los países ricos."
A los viejos problemas-afirma- se añaden otros
como el tráfico de drogas, el crimen organizado,
el robo de cerebros y la emigración ilegal. Hasta
las mentes de los seres humanos tratan de someterlas
a través de los medios de comunicación
masiva y las técnicas más modernas de
la llamada industria de la recreación.
A continuación texto íntegro:
Reflexiones: Una pregunta que
no tiene respuesta
06/05/2009
A nuestro mundo no solo lo amenazan las crisis económicas
cíclicas cada vez más graves y frecuentes.
El desempleo, la ruina y las pérdidas fabulosas
de bienes y riquezas, son inseparables compañeras
de las ciegas leyes del mercado que rigen hoy la economía
mundial. El neoliberalismo proscribe toda injerencia
del Estado como elemento perturbador de la economía,
cual si pudiese existir orden interior, ejército,
salud, educación, cultura, ciencia, tribunales,
jueces, y otras muchas actividades sin el Estado y sus
leyes.
Este, desde luego, con su rigor y fuerza coercitiva,
estorbaba a los que como Marx, Lenin y otros teóricos
veían en él un instrumento de los explotadores
para imponer el odioso sistema capitalista, y concibieron
la idea de convertirlo en instrumento de la Revolución
en la etapa de transición hacia una sociedad
enteramente nueva.
Colonialistas, capitalistas e imperialistas han creado
sus códigos de conducta e impuesto sus valores.
Hablan de libertad, democracia, derechos humanos, etcétera.
En Estados Unidos, después de su fundación,
millones de seres humanos continuaron trabajando como
esclavos, a los cuales el creador no había concedido
ningún derecho como estipulaba la Declaración
de Philadelphia. Durante casi 100 años eran mercancías
que se compraban y vendían en el mercado, y durante
otros 100 años después de la guerra civil,
sufrieron atroz discriminación y marginación.
Hoy constituyen todavía junto a los indios, y
los latinoamericanos, los ciudadanos más pobres
que pueblan las cárceles estadounidenses y realizan
los trabajos más duros y peor remunerados.
No se subraya que miles de millones de personas en el
mundo sufren ignorancia, desempleo, subdesarrollo, enfermedades
que reducen sus vidas a dos tercios o a la mitad, y
a veces menos, que la que disfrutan los países
ricos.
A los viejos problemas se añaden otros como el
tráfico de drogas, el crimen organizado, el robo
de cerebros y la emigración ilegal. Hasta las
mentes de los seres humanos tratan de someterlas a través
de los medios de comunicación masiva y las técnicas
más modernas de la llamada industria de la recreación.
¿Sobre qué base se sostiene ese orden?
Sobre la riqueza y la fuerza. Disponen para ello de
todo el dinero del mundo y de los medios más
sofisticados de fuerza militar. Son además los
grandes productores y exportadores de armas que no implican
amenaza alguna para su hegemonía mundial, pero
alimentan las guerras locales, las ganancias de las
multinacionales y la dependencia de sus aliados.
Imprimen las divisas requeridas por el comercio internacional
en cantidades que no conocen límites, adquieren
con ellas propiedades para sus multinacionales, recursos
naturales, y los frutos del sudor de los pueblos, para
sostener las sociedades de consumo y despilfarro que
han creado.
Estados Unidos, además, mantiene un control monopólico
sobre los organismos internacionales de crédito
e inversión.
Cuando estas inquietudes rondan las mentes de muchos
millones de personas en el mundo, que no se dejan envolver
por las mentiras proclamadas, llegan constantemente
noticias sobre otras realidades.
Por ejemplo: las multinacionales norteamericanas en
el 2004, último año que consta en las
estadísticas, obtuvieron en el exterior ganancias
por 700 mil millones de dólares, por las que
pagaron al fisco norteamericano solamente 16 mil millones
por descuentos, los cuales otorgan privilegios especiales
a las empresas norteamericanas que inviertan en otro
país, que son lesivas para las que lo hacen en
los propios Estados Unidos creando allí empleos.
La mera idea de la actual administración de reducir
ese privilegio suscitó la protesta de importantes
organizaciones empresariales de Estados Unidos, cuyo
poder económico y político nadie discute.
Podría constituir incluso un entretenimiento
válido reunir un sinnúmero de noticias
nacionales e internacionales que reflejan los privilegios
nacionales que ese país ha impuesto al mundo.
Hay políticos dentro y fuera de Estados Unidos
que se ofenden si alguien se atreve a calificarlo como
imperio, cual si existiera otra palabra que lo defina
mejor.
La otra cara de la moneda es todavía peor. En
ocasiones se habló de las siete flotas con que
Estados Unidos impone al mundo su potencia militar,
apoyados en más de 800 bases militares distribuidas
por el planeta. Guantánamo, cuyas prisiones y
torturas impactaron a la opinión pública
mundial, es solo una de las cientos de bases con que
cuentan.
Quizás pueda tenerse una idea del poder militar
con que la superpotencia apoya el sistema económico
y social impuesto a la humanidad, mencionando algunos
datos recientemente publicados en la prensa especializada.
El poder militar estadounidense se apoya en su arsenal
nuclear.
Posee 534 misiles balísticos intercontinentales
(ICBM) Minuteman III y Peacekeeper; 432 de lanzamiento
submarino (SLBM) Trident C-4 y D-5 instalados en 17
submarinos del tipo Ohio, y alrededor de 200 bombarderos
nucleares de largo alcance que pueden ser abastecidos
en el aire, entre ellos 16 invisibles B-2. Los misiles
son portadores de varias ojivas. El número de
cabezas nucleares desplegadas oscila entre 5 mil y 10
mil. Sus Fuerzas Armadas disponen de más de 2
millones de hombres. A esto se añaden cientos
de satélites de uso militar y comunicaciones,
que componen el escudo espacial y los medios para la
guerra electromagnética.
Rusia, la otra gran potencia nuclear, ha sido rodeada
por armas nucleares ofensivas.
Casi no habría que añadir una palabra
más, excepto tal vez para recordar que gracias
al monopolio del dinero y los recursos naturales, Estados
Unidos anunciaba ayer por boca del principal comandante
de la ciberguerra para el Pentágono, que ese
país “está determinado a encabezar
el esfuerzo global para usar tecnología de computadoras
para disuadir o derrotar a enemigos, al tiempo que protege
los derechos constitucionales de la población”.
La noticia fue transmitida por la principal agencia
norteamericana de noticias AP.
¿Cuánta seguridad se puede buscar en el
mundo de hoy? ¡Es una pregunta que no tiene respuesta!
Fidel Castro Ruz
Mayo 6 de 2009
3 y 32 p.m.
Tomado del sitio digital Prensa Latina
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