Fidel
Castro:La anexión de Colombia a Estados Unidos
Palma Soriano(RD), 7 noviembre 09 El líder de
la Revolución Cubana, Fidel Castro, afirmó
este viernes que cualquier persona medianamente informada
comprende de inmediato que el edulcorado "Acuerdo
complementario para la Cooperación y Asistencia
Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos
de Colombia y Estados Unidos" equivale a la anexión
de la nación suramericana.
En un artículo intitulado "La anexión
de Colombia a Estados Unidos", divulgado por la
publicación digital Cubadebate, Fidel Castro
señala que el acuerdo pone en aprietos a teóricos
y políticos. "...No es honesto guardar silencio
ahora y hablar después sobre soberanía,
democracia, derechos humanos, libertad de opinión
y otras delicias, cuando un país es devorado
por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto
captura una mosca.
Se trata del pueblo colombiano, abnegado, trabajador
y luchador. Busqué en el largo mamotreto una
justificación digerible, y no vi razón
alguna", indica.
A continuación texto íntegro:
La anexión de Colombia a Estados Unidos
Cualquier persona medianamente informada comprende de
inmediato que el edulcorado "Acuerdo complementario
para la Cooperación y Asistencia Técnica
en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia
y Estados Unidos", firmado el 30 de octubre y publicado
en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión
de Colombia a Estados Unidos.
El acuerdo pone en aprietos a teóricos y políticos.
No es honesto guardar silencio ahora y hablar después
sobre soberanía, democracia, derechos humanos,
libertad de opinión y otras delicias, cuando
un país es devorado por el imperio con la misma
facilidad con que un lagarto captura una mosca. Se trata
del pueblo colombiano, abnegado, trabajador y luchador.
Busqué en el largo mamotreto una justificación
digerible, y no vi razón alguna.
En 48 páginas de 21 líneas, cinco se dedican
a filosofar sobre los antecedentes de la vergonzosa
absorción que convierte a Colombia en territorio
de ultramar. Todas se basan en los acuerdos suscritos
con Estados Unidos después del asesinato del
prestigioso líder progresista Jorge Eliécer
Gaitán, el 9 de abril de 1948, y la creación
de la Organización de Estados Americanos, el
30 de abril de 1948, discutida por los Cancilleres del
hemisferio, reunidos en Bogotá bajo la batuta
de Estados Unidos los días trágicos en
que la oligarquía colombiana tronchó la
vida de aquel dirigente y desató la lucha armada
en ese país.
El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República
de Colombia y los Estados Unidos, en abril de 1952;
el relacionado con "una Misión del Ejército,
una Misión Naval y una Misión Aérea
de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos",
suscrito el 7 de octubre de 1974; la Convención
de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito
de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas,
de 1988; la Convención de Naciones Unidas contra
la Delincuencia Organizada Transnacional, de 2000; la
Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, de
2001, y la Carta Democrática Interamericana;
la de Política de Defensa y Seguridad Democrática,
y otras que se invocan en el citado documento. Ninguna
justifica convertir un país de 1 141 748 kilómetros
cuadrados, ubicado en el corazón de Suramérica,
en base militar de Estados Unidos. Colombia posee 1,6
veces el territorio de Texas, segundo Estado de la Unión
en extensión territorial, arrebatado a México,
que después sirvió de base para conquistar
a sangre y fuego más de la mitad de ese hermano
país.
Por otro lado, han transcurrido ya 59 años desde
que soldados colombianos fueron enviados a la distante
Asia para combatir junto a las tropas yankis contra
chinos y coreanos en octubre de 1950. Lo que el imperio
pretende ahora es enviarlos a luchar contra sus hermanos
venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos
y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana,
como trataron de hacer con la Revolución Cubana
en abril de 1961.
Durante más de un año y medio, antes de
la invasión, el gobierno yanki promovió,
armó y utilizó las bandas contrarrevolucionarias
del Escambray, como hoy utiliza a los paramilitares
colombianos contra Venezuela.
Cuando el ataque de Girón, los B-26 yankis tripulados
por mercenarios operaron desde Nicaragua, sus aviones
de combate eran transportados hacia la zona de operaciones
en un portaaviones, y los invasores de origen cubano
que desembarcaron en aquel punto venían escoltados
por buques de guerra y la infantería de marina
de Estados Unidos. Hoy sus medios de guerra y sus tropas
estarán en Colombia, no sólo como una
amenaza para Venezuela sino para todos los Estados de
Centro y Suramérica.
Es realmente cínico proclamar que el infame acuerdo
es una necesidad de la lucha contra el tráfico
de drogas y el terrorismo internacional. Cuba ha demostrado
que no se necesitan tropas extranjeras para evitar el
cultivo y el tráfico de drogas y mantener el
orden interno, a pesar de que Estados Unidos, la potencia
más poderosa de la tierra, promovió, financió
y armó durante decenas de años las acciones
terroristas contra la Revolución Cubana.
La paz interna es prerrogativa elemental de cada Estado;
la presencia de tropas yankis en cualquier país
de América Latina con ese propósito es
una descarada intervención extranjera en sus
asuntos internos, que inevitablemente provocará
el rechazo de su población.
La lectura del documento demuestra que no sólo
las bases aéreas colombianas se ponen en manos
de los yankis, sino también los aeropuertos civiles
y en definitiva cualquier instalación útil
a sus fuerzas armadas. El espacio radioeléctrico
queda también a disposición de ese país
portador de otra cultura y otros intereses que nada
tienen que ver con los de la población colombiana.
Las Fuerzas Armadas norteamericanas disfrutarán
de prerrogativas excepcionales.
En cualquier parte de Colombia los ocupantes pueden
cometer delitos contra las familias, los bienes y las
leyes colombianas, sin tener que responder ante las
autoridades del país; a no pocos lugares llevaron
los escándalos y las enfermedades, como hicieron
con la base militar de Palmerola, en Honduras. En Cuba,
cuando visitaban la neocolonia, se sentaron a horcajadas
sobre el cuello de la estatua de José Martí,
en el Parque Central de la Capital. La limitación
relacionada con el número total de soldados puede
ser modificada por solicitud de Estados Unidos, sin
restricción alguna. Los portaaviones y barcos
de guerra que visiten las bases navales concedidas llevarán
cuantos tripulantes requieran, y pueden ser miles en
uno solo de sus grandes portaaviones.
El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos
de 10 años, y nadie puede modificarlo sino al
final de cada período, advirtiéndolo un
año antes. ¿Qué hará Estados
Unidos si un gobierno como el de Johnson, Nixon, Reagan,
Bush padre o Bush hijo y otros similares, recibe la
solicitud de abandonar Colombia? Los yankis fueron capaces
de derrocar decenas de gobiernos en nuestro hemisferio.
¿Cuánto duraría un gobierno en
Colombia si anunciara tales propósitos?
Los políticos de América Latina tienen
ahora ante sí un delicado problema: el deber
elemental de explicar sus puntos de vista sobre el documento
de anexión.
Comprendo que lo que ocurre en este instante decisivo
de Honduras ocupe la atención de los medios de
divulgación y los Ministros de Relaciones Exteriores
de este hemisferio, pero el gravísimo y trascendente
problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar
inadvertido por los gobiernos latinoamericanos.
No albergo la menor duda sobre la reacción de
los pueblos; sentirán el puñal que se
clava en lo más profundo de sus sentimientos,
en especial el de Colombia: ¡se opondrán,
jamás se resignarán a tal infamia! El
mundo enfrenta hoy graves y urgentes problemas. El cambio
climático amenaza a toda la humanidad. Líderes
de Europa casi imploran de rodillas algún acuerdo
en Copenhague que evite la catástrofe. Presentan
como realidad que en la Cumbre no se alcanzará
el objetivo de un convenio que reduzca drásticamente
la emisión de gases de efecto invernadero. Prometen
proseguir la lucha por alcanzarlo antes de 2012; existe
riesgo real de que no pueda lograrse antes de que sea
demasiado tarde.
Los países del Tercer Mundo reclaman con razón
a los más desarrollados y ricos cientos de miles
de millones de dólares anuales para costear los
gastos de la batalla climática.
¿Tiene algún sentido que el gobierno de
Estados Unidos invierta tiempo y dinero en construir
bases militares en Colombia para imponer a nuestros
pueblos su odiosa tiranía? Por ese camino, si
un desastre amenaza al mundo, un desastre mayor y más
rápido amenaza al imperio, y todo sería
consecuencia del mismo sistema de explotación
y saqueo del planeta.
Fidel Castro Ruz
Noviembre 6 de 2009
10 y 39 a.m.
|