Afirma
Fidel que se engendra una Revolución en Honduras
Palma Soriano, 25 sep (RD) Fidel Castro, líder
de la Revolución cubana, afirmó este jueves
en su más reciente artículo titulado "Allí
se engendra una Revolución", que la heroica
lucha del pueblo en Honduras, después de casi
90 días de resistencia, puso en crisis al gobierno
fascista y pro yanqui tras regreso del Presidente Constitucional,
Manuel Zelaya.
"Hemos visto surgir una nueva conciencia en el
pueblo hondureño. Toda una legión de luchadores
sociales se ha curtido en esa batalla", indicó
Fidel Castro en su Columna de Reflexiones.
Luego de cumplir su promesa de retorno con la nación
hondureña y la comunidad internacional, Zelaya
"tiene derecho a que se le restablezca en el Gobierno
y presidir las elecciones", precisó el líder
cubano.
Añadió, además, que de los combativos
movimientos sociales están destacándose
nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese
pueblo por los difíciles caminos que les espera
a los pueblos de Nuestra América. "Allí
se engendra una Revolución", sentenció.
A continuación texto íntegro: Allí
se engendra una Revolución
El pasado 16 de julio dije textualmente que el golpe
de Estado en Honduras "fue concebido y organizado
por personajes inescrupulosos de la extrema derecha,
que eran funcionarios de confianza de George W. Bush
y habían sido promovidos por él."
Cité los nombres de Hugo Llorens, Robert Blau,
Stephen McFarland y Robert Callahan, embajadores yankis
en Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, nombrados
por Bush los meses de julio y agosto de 2008 y que los
cuatro seguían la línea de John Negroponte
y Otto Reich, de tenebrosa historia.
Señalé la base yanki de Soto Cano como
punto de apoyo principal del golpe de Estado y que "la
idea de una iniciativa de paz a partir de Costa Rica
fue transmitida al Presidente de ese país desde
el Departamento de Estado cuando Obama estaba en Moscú
y declaraba, en una universidad rusa, que el único
Presidente de Honduras era Manuel Zelaya". Añadí
que "con la reunión de Costa Rica se cuestionaba
la autoridad de la ONU, la OEA y demás instituciones
que comprometieron su apoyo al pueblo de Honduras y
lo único correcto era demandar del Gobierno de
Estados Unidos el cese de su intervención en
Honduras y retirar de ese país la Fuerza de Tarea
Conjunta."
La respuesta de Estados Unidos, tras el golpe de Estado
en ese país de Centroamérica, ha sido
pactar con el Gobierno de Colombia un acuerdo para crear
siete bases militares, como la de Soto Cano, en ese
hermano país, que amenazan a Venezuela, Brasil
y todos los demás pueblos de Suramérica.
En un momento crítico, cuando se discute en una
reunión cumbre de Jefes de Estado en Naciones
Unidas la tragedia del cambio climático y la
crisis económica internacional, los golpistas
en Honduras amenazan con violar la inmunidad de la Embajada
de Brasil, donde se encuentra el presidente Manuel Zelaya,
su familia y un grupo de sus seguidores que fueron obligados
a protegerse en ese recinto.
Está probado que el gobierno de Brasil no tuvo
absolutamente nada que ver con la situación que
allí se ha creado.
Es por tanto inadmisible, más aún inconcebible,
que la Embajada brasileña sea asaltada por el
gobierno fascista, a no ser que pretenda instrumentar
su propio suicidio, arrastrando el país a una
intervención directa de fuerzas extranjeras como
ocurrió en Haití, lo que significaría
la intervención de tropas yankis bajo la bandera
de Naciones Unidas. Honduras no es un país lejano
y aislado en el Caribe. Una intervención de fuerzas
extranjeras en Honduras desataría un conflicto
en Centroamérica y crearía un caos político
en toda América Latina.
La heroica lucha del pueblo hondureño, después
de casi 90 días de incesante batallar, ha puesto
en crisis al gobierno fascista y pro yanki que reprime
a hombres y mujeres desarmados.
Hemos visto surgir una nueva conciencia en el pueblo
hondureño. Toda una legión de luchadores
sociales se ha curtido en esa batalla. Zelaya cumplió
su promesa de regresar. Tiene derecho a que se le restablezca
en el Gobierno y presidir las elecciones. De los combativos
movimientos sociales están destacándose
nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese
pueblo por los difíciles caminos que les espera
a los pueblos de Nuestra América. Allí
se engendra una Revolución.
La Asamblea de Naciones Unidas puede ser histórica
en dependencia de sus aciertos o errores.
Los líderes mundiales han expuesto temas de gran
interés y complejidad. Ellos reflejaron la magnitud
de las tareas que la humanidad tiene por delante y cuán
escaso es el tiempo disponible.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 24 de 2009
1 y 23 p.m.
Palma Soriano, 3 septiembre 09 El máximo líder
de la Revolución Cubana, Fidel
Castro, expresa que no hay punto del planeta
donde no se experimente la avasalladora presencia del
imperio, donde las noticias directas procedentes de
Estados Unidos en ocasiones producen indignación,
y a veces repugnancia, debido a que las mismas reflejan
las atrocidades cometidas bajo la presidencia de W.
Bush. en las cárceles secretas y centros de tortura,
siendo un bochornoso y bien guardado secreto del Gobierno
de Estados Unidos.
Al respecto, Fidel se limita a señalar que después
de los errores y horrores políticos del ex presidente
Bush, su consejero Cheney respalda y justifica la idea
de que las torturas ordenadas a la CIA, como medio de
obtener información, fueron las vías para
salvar vidas norteamericanas.
En su más reciente reflexión titulada
"El fin no justifica los medios" publicada
hoy en el sitio Cubadebate, el líder Cubano recalca
que "la tortura no justifica la tortura; el crimen
no justifica el crimen" al tratarse-añade-
de un problema elemental de ética política.
Desde luego-resalta- que no salvó las vidas
de los miles de norteamericanos que murieron en Iraq,
ni las de casi un millón de iraquíes,
ni los que en número creciente mueren en Afganistán.
Durante su mandato, añade Fidel, "W. Bush
no solo arrastró al país a una política
de guerra", ya que el ex presidente norteamericano
le negó "al mundo durante 10 años"
la suscripción del Protocolo de Kyoto en la lucha
por el medio ambiente.
"En virtud de él la humanidad ha condenado
todas las guerras de conquista y todos los crímenes
cometidos.Es de suma gravedad que el más poderoso
imperio y la más colosal superpotencia que haya
existido nunca proclame tal política.",
agrega.
El ex presidente y líder cubano no solo considera
preocupante la proclamación abierta de Cheney
en cuanto a los métodos de obtener información
en los centros de torturas, "sino que un elevado
número de ciudadanos de ese país, tal
vez más de la mitad, la apoye."
Al concluir su artículo considera que "
los ciudadanos más conscientes de Estados Unidos
serán capaces de librar y ganar esa batalla moral
a medida que comprendan la dolorosa realidad.",
pues "ninguna persona honesta en el mundo desea
para ellos, o cualquier otro país, la muerte
de personas inocentes, víctimas de cualquier
forma de terror, venga de donde venga."
A continuación texto íntegro:El
fin no justifica los medios
Las noticias directas procedentes de Estados Unidos
en ocasiones producen indignación y a veces repugnancia.
Desde luego que en los últimos tiempos gran número
de ellas se referían a los problemas asociados
a la grave crisis económica internacional y sus
consecuencias en el seno del imperio. No son, por supuesto,
las únicas referentes a ese poderoso país.
Cualquier página del grueso volumen de noticias
procedentes de un continente, región o país
del mundo, por lo general está relacionada con
la política de Estados Unidos. No hay punto del
planeta donde no se experimente la avasalladora presencia
del imperio.
Como es lógico, durante casi diez años
las noticias sobre sus brutales guerras ocuparon importantes
espacios de la prensa y más aún cuando
estaba de por medio una elección presidencial.
Nadie sin embargo había imaginado que en medio
del drama de las guerras de conquista aparecieran las
noticias sobre cárceles secretas y centros de
tortura, un bochornoso y bien guardado secreto del Gobierno
de Estados Unidos.
El autor de la grotesca política que condujo
a ese punto había usurpado la presidencia de
Estados Unidos en las elecciones de noviembre del 2000,
mediante fraude electoral en el estado sureño
de la Florida donde se decidió la contienda.
Después de usurpar el poder, W. Bush no solo
arrastró al país a una política
de guerra, sino que dejó de suscribir el Protocolo
de Kyoto, negando al mundo durante 10 años, en
la lucha por el medio ambiente, el apoyo de la nación
que consume el 25 por ciento del combustible fósil,
lo que puede ocasionar a la especie humana un daño
irreparable. Ya el cambio climático está
presente en el incremento mundial del calor, que los
pilotos de aviones ejecutivos pueden observar a través
de los tornados de creciente fuerza que se forman desde
las primeras horas de la tarde en sus rutas tropicales
y pueden ser motivo de peligro para sus modernos Jets.
Están todavía por conocerse las causas
del accidente del avión de Air France que se
desintegró en pleno vuelo.
Nada sería comparable con las consecuencias del
descongelamiento de la enorme masa de agua acumulada
sobre el continente antártico, sumada a la que
se derrite sobre Groenlandia. Mi punto de vista acerca
de la responsabilidad que cae sobre Bush, lo sostuve
en reciente encuentro con el cineasta norteamericano
Oliver Stone al comentarle su filme: "W",
referido al penúltimo Presidente de Estados Unidos.
Me limito a señalar que después de los
errores y horrores políticos de George W. Bush,
el ex vicepresidente Cheney, que fue su consejero, enarbola
la idea de que las torturas ordenadas a la CIA para
obtener información estaban justificadas por
cuanto salvaron vidas norteamericanas gracias a la información
obtenida por esa vía.
Desde luego que no salvó las vidas de los miles
de norteamericanos que murieron en Iraq, ni las de casi
un millón de iraquíes, ni los que en número
creciente mueren en Afganistán. Tampoco se sabe
cuáles serán las consecuencias del odio
acumulado por los genocidios que se están cometiendo
o pueden cometerse por esas vías.
Se trata, entiéndase bien, de un problema
elemental de ética política: "el
fin no justifica los medios". La tortura no justifica
la tortura; el crimen no justifica el crimen.
Tal principio se debatió y se sostuvo durante
siglos. En virtud de él la humanidad ha condenado
todas las guerras de conquista y todos los crímenes
cometidos. Es de suma gravedad que el más poderoso
imperio y la más colosal superpotencia que haya
existido nunca proclame tal política. Más
preocupante aún no es solo que el ex vicepresidente
y principal inspirador de tan pérfida política
la proclame abiertamente, sino que un elevado número
de ciudadanos de ese país, tal vez más
de la mitad, la apoye. En ese caso, sería una
prueba del abismo moral al que puede conducir el capitalismo
desarrollado, el consumismo y el imperialismo. De ser
así, debe proclamarse abiertamente y pedir opinión
al resto del mundo.
Pienso, sin embargo, que los ciudadanos más conscientes
de Estados Unidos serán capaces de librar y ganar
esa batalla moral a medida que comprendan la dolorosa
realidad. Ninguna persona honesta en el mundo desea
para ellos, o cualquier otro país, la muerte
de personas inocentes, víctimas de cualquier
forma de terror, venga de donde venga.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 2 de 2009
7 y 34 p.m.
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