Fidel
aborda la claudicación y la traición a
Cuba y Venezuela por parte de la Philips
Palma Soriano, 7 septiembre 09 El máximo líder
de la Revolución Cubana, Fidel
Castro, destaca que los Estados Unidos, el mayor
propietario de patentes en el mundo, quien, "ha
robado cerebros de todos los países del mundo"
para "la producción de armas de exterminio
masivo hasta las de medicamentos y equipos médicos"
no ha cesado ni un minuto en obstaculizar la lobor internacionalista
de los médicos cubanos, desde la independencia
lograda por Argelia hasta los programas actuales de
cooperación, ALBA, con la hermana nación
venezolana.
Tales antecendentes-señaló- son indispensables
"para enjuiciar la perfidia del imperialismo, y
comprender el tema" que aborda hoy en su artículo
titulado "La doble traición de la Philips",
al destacar los elementos de "la claudicación
y la traición a Cuba y Venezuela de quien fuera
una conocida y relativamente prestigiosa multinacional
europea: la transnacional holandesa Philips, especializada
en la fabricación de equipos médicos."
El líder de la Revolución apuntó
que tras el derrumbe y desintegración del campo
socialista en la Unión Soviética, "Cuba
decidió seguir luchando" producto al alto
nivel de conciencia y cultura política adquirida
por el pueblo cubano, y afirmó, más adelante,
que "Chávez y Venezuela nos brindaron toda
la solidaridad en pleno Período Especial, y nosotros
les brindamos la nuestra."
Después del golpe petrolero-refiere- comenzó
el río de nuestros colaboradores para los programas
de educación y salud, y cooperaron con la Revolución
Bolivariana en uno de los más profundos y rápidos
programas sociales que se haya llevado a cabo en algún
país del Tercer Mundo.
El programa Barrio Adentro, uno de los primeros trabajos
realizados por los colaborantes cubanos en Venezuela
para llevar los servicios de salud a las zonas urbanas
y agrícolas más pobres de ese país,
fue motivo de satisfacción de Chávez,
quien en una de sus visitas a Cuba solicitó a
la máxima dirección de la Isla: "la
creación de un programa que pudiera beneficiar
a todos los sectores de la población venezolana
de clase pobre, media o rica. Surgieron así los
Centros Diagnósticos de Alta Tecnología..."
En virtud de tal solicitud- apuntó el líder
cubano-se hizo necesario adquir los equipos más
sofisticados y costosos de imagenología, como
el Tomógrafo Computarizado Multicorte, la Resonancia
Nuclear Magnética, el Ultrasonido Diagnóstico
y otros similares-cita- fueron adquiridos a la firma
alemana Siemens y a la holandesa Philips.
Fidel solo se limitó a señalar el suministro
de la firma Philips para Cuba y Venezuela, al destacar
que ambas naciones aquirieron "en total 3 553 equipos
por un valor de 72 millones 762 mil 694 dólares"
donde participó personalmente en las negociaciones
de estas compras con la firma citada holandesa y la
alemana.
El ex presidente cubano rememora su estado de gravedad
a fines de julio del 2006 y expresa que "la Philips
suministró piezas hasta fines de ese año"
y "en el 2007 se detuvo totalmente: ni una sola
fue suministrada."
La paralización de tales suministros fue motivo
para que la Isla enviara una representación donde
radicaba la sede de la oficina principal de la firma
Philips para América Latina que negoció
con Cuba.
Fidel citó textualmente, en su artículo,
lo expresado por el jefe de la firma holandesa a los
representantes cubanos: "Hay una intransigencia
brutal del Gobierno de Estados Unidos en relación
a las regulaciones de equipos y las solicitudes de permisos
con respecto a Cuba."
Al respecto, el máximo líder cubano señaló
que "el gobierno de Bush les había exigido
la información pormenorizada de los equipos suministrados
a Cuba por la firma, alegando que algunos de ellos contenían
programas y en ocasiones componentes de patente yanki",
sin embargo " la Philips había entregado
la información solicitada acerca de los adquiridos
a esa firma para Cuba y Venezuela. Nunca había
surgido con ella el menor problema.", apuntó.
"Yo sé que el problema afecta el plan
del Comandante", expresó el jefe de la firma
Philips radicada en la nación brasileña
quien su vez dijo que "todas nuestras organizaciones
tienen mucho miedo". Aunque añadieron, finalmente,
que "querían cooperar y buscarían
fórmulas."
"Como es lógico-recalcó Fidel- no
hemos adquirido un solo equipo más de la Philips
desde la última compra a principios de 2006.",
quienes después de pagar, en junio de 2009, una
multa de 100 mil euros al Gobierno de Barack Obama se
diganaron a "comunicar que pronto suministrarían
las piezas de sus equipos a Cuba."
"Nadie en cambio ha resarcido a los cubanos,
ni a los pacientes venezolanos de nuestros médicos
de Barrio Adentro y de los que acuden a los Centros
Diagnósticos de Alta Tecnología, por el
daño humano ocasionado", destacó
el compañero Fidel.
Al concluir, el Comandante de la Revolución
Cubana advierte que la Patria de Bolivar está
más amenazada que nunca, por lo que "la
organización, el trabajo y la eficiencia de nuestro
esfuerzo deben ser mayores que nunca, y no solo en el
sector de la salud, sino también en todos los
campos de nuestra cooperación. "
A continuación texto íntegro: La
doble traición de la Philips
Estados Unidos es el mayor propietario de patentes en
el mundo. Ha robado cerebros de todos los países,
desarrollados o en desarrollo, que realizan investigaciones
en numerosas esferas, desde la producción de
armas de exterminio masivo hasta las de medicamentos
y equipos médicos. Por ello el bloqueo económico
y tecnológico no es algo que sirva solo de pretexto
para culpar al imperio por las dificultades propias.
La salud pública es uno de los campos en que
nuestro país avanzó más, a pesar
de que Estados Unidos sustrajo casi el 50 por ciento
de los médicos graduados en la única universidad
de Cuba, que ascendían a más de 5 000,
muchos de los cuales carecían de empleo.
En esa área se escribió una de las más
hermosas páginas de cooperación internacional
de la Revolución Cubana, iniciada con el grupo
de médicos que se envió a la recién
independizada Argelia, hace casi medio siglo. Aquella
política no cesó, y en ese campo tan humano
nuestro país goza de reconocimiento universal.
Nadie suponga que fue tarea fácil. Estados Unidos
hizo lo posible por evitarlo.
Durante el tiempo transcurrido realizó el máximo
esfuerzo por sabotearla. Aplicó contra Cuba todas
las variantes posibles de su criminal bloqueo económico
que, más adelante, en virtud de la Ley Helms
Burton, adquirió carácter extraterritorial
durante la administración de Bill Clinton.
Cuando el campo socialista se derrumbó, y meses
después su principal baluarte, la Unión
Soviética, se desintegra, Cuba decidió
seguir luchando. Ya entonces nuestro pueblo había
adquirido un alto nivel de conciencia y cultura política.
En 1992, Hugo Chávez dirige el levantamiento
militar contra el gobierno oligárquico burgués
del pacto de Punto Fijo, que durante más de tres
décadas había saqueado a la patria de
Bolívar. Sufre prisión como nosotros.
Visita a Cuba en 1994 y años después,
con pleno apoyo de su pueblo, alcanza la presidencia
e inicia la Revolución Bolivariana.
El pueblo de Venezuela, igual que el de Cuba, tuvo que
enfrentar pronto la hostilidad de Estados Unidos, que
programó el golpe de Estado fascista del 2002,
derrotado por el pueblo y los militares revolucionarios.
Meses después sobrevino el golpe petrolero, que
fue el momento más difícil, en el cual
brillaron de nuevo el líder, el pueblo y los
militares venezolanos. Chávez y Venezuela nos
brindaron toda la solidaridad en pleno Período
Especial, y nosotros les brindamos la nuestra.
Ya entonces nuestro país contaba con no menos
de 60 mil médicos especializados, más
de 150 mil maestros experimentados y un pueblo que había
escrito brillantes páginas internacionalistas.
Después del golpe petrolero comenzó el
río de nuestros colaboradores para los programas
de educación y salud, y cooperaron con la Revolución
Bolivariana en uno de los más profundos y rápidos
programas sociales que se haya llevado a cabo en algún
país del Tercer Mundo.
Cito estos antecedentes porque son indispensables para
enjuiciar la perfidia del imperialismo, y comprender
el tema que abordo hoy: la claudicación y la
traición a Cuba y Venezuela de quien fuera una
conocida y relativamente prestigiosa multinacional europea:
la transnacional holandesa Philips, especializada en
la fabricación de equipos médicos.
Sobre el tema escribí una Reflexión hace
dos años, el 14 de julio de 2007, pero no quise
mencionar su nombre. Tenía todavía esperanza
de que rectificara.
Habíamos cooperado con el pueblo de Venezuela
para crear uno de los mejores sistemas de salud. Allí
han prestado sus servicios decenas de miles de médicos
especializados y otros profesionales cubanos de la salud.
El presidente Hugo Chávez, satisfecho con el
trabajo de los primeros contingentes que viajaron a
Venezuela para laborar en Barrio Adentro —un programa
destinado a llevar los servicios de salud a las zonas
urbanas y agrícolas más pobres del país—,
en una de sus visitas a Cuba nos solicitó la
creación de un programa que pudiera beneficiar
a todos los sectores de la población venezolana
de clase pobre, media o rica. Surgieron así los
Centros Diagnósticos de Alta Tecnología;
estos complementarían la tarea de los 600 Centros
de Diagnóstico Integral que, como policlínicos
de amplios servicios, con sus laboratorios y equipos,
apoyarían a los consultorios de Barrio Adentro.
Un número elevado de centros de rehabilitación
asumirían la humana tarea de enfrentar cualquier
tipo de incapacidad física o motora.
En virtud de esa solicitud del Presidente, adquirimos
los equipos pertinentes para 27 Centros Diagnósticos
de Alta Tecnología, distribuidos en los 24 Estados
venezolanos, tres de los cuales por su elevada población
llevan dos de ellos.
Es norma nuestra contratar siempre el equipamiento médico
con las firmas más prestigiosas y avanzadas a
nivel mundial. Procuramos incluso que en los suministros
de los equipos más complejos participen por lo
menos dos de las firmas más especializadas.
De este modo, los equipos más sofisticados y
costosos de imagenología, como el Tomógrafo
Computarizado Multicorte, la Resonancia Nuclear Magnética,
el Ultrasonido Diagnóstico y otros similares
fueron adquiridos a la firma alemana Siemens y a la
holandesa Philips. Ninguna de las dos produce desde
luego todos los equipos, pero sí algunos de los
más complejos y sofisticados. Ambas debían
competir en calidad y precio. Adquirimos medios diagnóstico
de las dos firmas para Venezuela y para Cuba, donde
desarrollábamos un plan similar de servicios
médicos, que en los años de pleno Período
Especial había recibido muy pocos recursos.
En más de 10 especialidades diferentes adquirimos
equipos de ambas firmas para los servicios de los dos
países. No señalaré los de la firma
alemana Siemens, que cumplió sus compromisos.
Me limitaré a Philips; esta suministró
equipos para 12 especialidades en las que compartió
con la otra firma los más importantes y costosos:
15 Tomógrafos de 40 cortes, 28 de Resonancia
Magnética Nuclear de 0,23 tesla, 8 Mesas Telecomando
para Urología, 37 Ultrasonidos Diagnósticos
3D, 2 Angiógrafos de Neurología, 2 Angiógrafos
de Cardiología, 2 Polígrafos, 1 Cámara
Gamma de doble cabezal, 3 Cámaras Gamma de simple
cabezal, 250 Rayos X móviles, 1 200 Monitores
no invasivos y 2 000 Monitores Desfibriladores.
En total 3 553 equipos con un valor de 72 millones 762
mil 694 dólares.
Personalmente participé en las negociaciones
de estas compras con las dos firmas.
Los precios discutidos equipo por equipo implicaban
importantes reducciones de precio, puesto que se compraban
al contado y en cantidades elevadas, uniendo los destinados
a Cuba y Venezuela. De otra forma no podrían
adquirirse con la urgencia que se requerían,
especialmente en ese país, dadas las necesidades
acumuladas en los sectores más pobres de su población
total, que rebasaba ya los 27 millones de personas.
Estaban destinados los más complejos a los Centros
de Alta Tecnología, los menos complejos y abundantes
a los Centros Diagnósticos de Barrio Adentro,
aunque no eran los únicos a utilizar en esos
centros. Casi todos se adquirieron a principios del
2006.
Enfermé gravemente a fines de julio de ese año.
La Philips suministró piezas hasta fines del
2006. En el 2007 se detuvo totalmente: ni una sola fue
suministrada.
En el mes de marzo de ese año se envió
una representación cubana a Brasil, donde estaba
la sede de la oficina principal de la firma Philips
para América Latina que negoció con Cuba.
Comenzaron a explicar sus dificultades. El gobierno
de Bush les había exigido la información
pormenorizada de los equipos suministrados a Cuba por
la firma, alegando que algunos de ellos contenían
programas y en ocasiones componentes de patente yanki,
y la Philips había entregado la información
solicitada acerca de los adquiridos a esa firma para
Cuba y Venezuela. Nunca había surgido con ella
el menor problema.
El jefe de la Philips en Brasil le dijo textualmente
a la representación cubana: "Hay una intransigencia
brutal del Gobierno de Estados Unidos en relación
a las regulaciones de equipos y las solicitudes de permisos
con respecto a Cuba."
"Yo sé que el problema afecta el plan del
Comandante. Nuestra organización está
afectada y amenazada. Todas nuestras organizaciones
tienen mucho miedo". De inmediato repite: "tienen
mucho miedo".
Añadieron finalmente que ellos querían
cooperar y buscarían fórmulas.
A mediados de julio de 2007, en una llamada Conferencia
de la Casa Blanca sobre las Américas, Bush, la
Secretaria de Estado y otros líderes del Gobierno
de Estados Unidos "hablaron hasta por los codos",
según anunciaba la AP, sobre educación
y salud. Parecía irreal. Prometían repartir
salud por América Latina.
Pusieron énfasis en el Confort, un viejo portaaviones
convertido, según él, en "el mayor
barco hospital del mundo", que visitaría
por 10 días cada país de este hemisferio
al Sur de Estados Unidos. Ese era su programa de salud.
Lo que no dijo es que estaba saboteando en Venezuela
el programa de salud más serio que se había
propuesto nunca en un país del Tercer Mundo.
A pesar de la coincidencia en fecha no quise abordar
directamente en ese momento el problema de la Philips.
Esta había prometido en marzo resolver el problema.
Tenía todavía esperanza de que rectificara.
Me limité a escribir en esa misma Reflexión:
"El problema es que Estados Unidos no puede hacer
lo que hace Cuba. En cambio, presiona brutalmente a
firmas productoras de excelentes equipos médicos
suministrados a nuestro país, para impedir que
repongan determinados programas computarizados o alguna
pieza de repuesto que tienen patentes de Estados Unidos.
Puedo citar casos concretos y el nombre de las firmas.
Es repugnante... "
A pesar de la solemne promesa de la Philips a Cuba,
transcurrió el resto del año 2007, los
12 meses del 2008 y casi la mitad del 2009 sin que una
sola pieza de los equipos llegara de esa firma.
En junio de 2009, después de pagar una multa
de 100 mil euros al Gobierno de Barack Obama, no muy
apartado de las normas de su ilustre predecesor, la
Philips se dignó comunicar que pronto suministrarían
las piezas de sus equipos a Cuba.
Nadie en cambio ha resarcido a los cubanos, ni a los
pacientes venezolanos de nuestros médicos de
Barrio Adentro y de los que acuden a los Centros Diagnósticos
de Alta Tecnología, por el daño humano
ocasionado.
Como es lógico, no hemos adquirido un solo equipo
más de la Philips desde la última compra
a principios de 2006.
Por otro lado, hemos cooperado con Venezuela en la compra
de cientos de millones de dólares de equipos
médicos para su red nacional de salud, en un
variado surtido de equipos sofisticados de alta tecnología
procedentes de otras firmas europeas con prestigio,
y también japonesas. Deseaba creer que esa firma
haría un esfuerzo por cumplir.
Venezuela posee así en su red hospitalaria estatal
modernísimos equipos; las más ricas clínicas
privadas solo podrían adquirir algunos de ellos.
Todo lo demás
dependerá ahora de la eficiencia que el país
pueda alcanzar en sus servicios. El Presidente de Venezuela
está seriamente interesado en lograr ese objetivo.
Estimo que haría muy bien si mitiga el hábito
venezolano de adquirir equipos médicos norteamericanos,
no por su calidad, que es buena, aunque con normas menos
exigentes que las de Europa, sino por la entraña
de la política de ese país, capaz de bloquear
el suministro de piezas como hizo con Cuba.
Desde luego que a los Centros de Diagnóstico
de Venezuela, los de Alta Tecnología y otros
atendidos por nuestros médicos, hemos enviado
equipos de marcas reconocidas en el mundo como las mejores
en su especialidad como Siemens, Carl Zeiss, Drager,
SMS, Schwind, Topcon, Nihon Kohden, Olympus y otras
de Europa y Japón, algunas de las cuales se fundaron
hace más de 100 años.
Ahora que la Patria de Bolívar, a la que Martí
pidió servir, está más amenazada
que nunca por el imperialismo, la organización,
el trabajo y la eficiencia de nuestro esfuerzo deben
ser mayores que nunca, y no solo en el sector de la
salud, sino también en todos los campos de nuestra
cooperación.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 6 de 2009
7 y 17 p.m.
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