Justicia
en el país de las maravillas
“¡Primero la sentencia… el veredicto
después!” Alicia en el país de las
maravillas, Lewis Carroll.
RICARDO
ALARCÓN DE QUESADA, PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA
NACIONAL DEL PODER POPULAR
Derrotado el tema del cambio de la sede,
el resultado del juicio de los Cinco ya estaba predeterminado.
Siguió estrictamente la profecía de la
Reina.
Los medios norteamericanos jugaron un papel muy importante
en dos direcciones. Fuera de Miami un silencio total;
como muy hábilmente describió el abogado
Leonard Weinglass, en contraste con el papel que jugaron
en el Condado de Dade, ofreciendo ambos, medios y Corte,
un show de impresionante disciplina.
Los medios locales no solo cubrieron el caso intensamente,
sino que intervinieron activamente en él, como
si fueran parte de la Fiscalía. Los Cinco fueron
condenados por los medios incluso antes de ser acusados.
Muy temprano en la mañana del sábado 12
de septiembre de 1998, cada medio de comunicación
en Miami hablaba sin parar acerca de la captura de unos
"terribles" agentes cubanos, "dispuestos
a destruir los EE.UU." (la frase que la Fiscalía
adoraba y repetiría una y otra vez durante todo
el proceso). "Espías entre nosotros",
fue el titular esa mañana. Al mismo tiempo, a
propósito, el jefe del FBI en Miami se encontraba
con Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen,
representantes de la vieja banda de Batista en el Congreso.
Una campaña de propaganda sin precedentes se
lanzó contra cinco individuos que no podían
defenderse, porque estaban completamente aislados del
mundo exterior, día y noche, durante un año
y medio, en lo que se conoce en la jerga de la prisión
como "el hueco".
Un circo de los medios ha rodeado a los Cinco desde
su detención hasta ahora. Pero solo en Miami.
En el resto de los lugares de los EE.UU. la dura situación
de los Cinco solo ha recibido silencio. El resto del
país no conoce mucho del caso, y se le mantiene
en la sombra, como si todo el mundo aceptara que Miami
—esa "comunidad muy diversa, y extremadamente
heterogénea", según la descripción
del Fiscal—perteneciera efectivamente a otro planeta.
Esto podría haber sido una proposición
razonable, si no fuera por algunos hechos vergonzosos
que se han descubierto recientemente. Algunas de las
personas de los medios involucradas en la campaña
de Miami —"periodistas" y otros—fueron
pagados por el gobierno de los EE.UU., figuraban en
sus nóminas como empleados de la máquina
de propaganda anticubana de la radio y la televisión,
que ha costado muchos cientos de millones de dólares
de los contribuyentes estadounidenses.
Sin saberlo, los estadounidenses se vieron obligados
a ser muy generosos, de hecho. Hay una larga lista de
"periodistas" de Miami que cubrieron el juicio
completo de los Cinco, y, al mismo tiempo, recibían
jugosos cheques federales (para conocer más del
"trabajo" de estos periodistas consultar el
sitio www.freethefive.org).
La decisión de la Corte de Apelaciones en el
2005 también brinda un buen resumen de la campaña
propagandística, antes y durante el juicio. Esa
fue una de las razones que llevó al panel a "invalidar
las sentencias y ordenar un nuevo juicio". Miami
no era un lugar para tener siquiera presencia de la
justicia. Como dijeron los jueces "la evidencia
presentada [ante el Tribunal de Miami] respaldando las
mociones para cambio de sede fue masiva". (Court
of Appeals for the Eleventh Circuit, No. 01-17176, 03-11087).
Vamos a aclarar algo. Aquí no estamos hablando
acerca de periodistas, en el sentido que pueden estar
pensando los estadounidenses fuera de Miami. Nos estamos
refiriendo a los "periodistas" de Miami, que
es algo muy diferente.
Su papel no era publicar las noticias, sino crear un
clima que garantizara las condenas. Incluso convocaron
manifestaciones públicas fuera de las oficinas
donde se reunía la defensa y acosaron a los presuntos
miembros del jurado durante la fase anterior al juicio.
El tribunal en cuestión, mostró preocupación
por la "enorme cantidad de solicitudes de vistas
previas a los interrogatorios, aparentemente con el
objetivo de informar a los oyentes, incluidos los posibles
miembros del jurado, acerca de las preguntas antes de
que el tribunal las hiciera".
Estamos hablando sobre un grupo de individuos que acosaron
a los miembros del jurado, persiguiéndolos con
cámaras por las calles, filmando sus licencias
de conducir y mostrándolas en televisión;
los rastreaban hasta adentro del edificio de la Corte,
por la puerta de la habitación del jurado, durante
los siete meses completos que duraron los procedimientos
del juicio, desde el primero hasta el último
día.
La jueza Leonard más de una vez protestó
y suplicó al gobierno que detuviera una mascarada
tan deplorable. Lo estuvo haciendo desde el comienzo
del juicio, en varias ocasiones, y hasta el final. No
fue escuchada. (Official transcripts of the trial, p.
22, 23, 111, 112, 625, 14644-14646).
El gobierno no estaba interesado en celebrar un juicio
justo. Durante el proceso de selección del jurado,
la Fiscalía estaba ansiosa por excluir a la mayoría
de los miembros afro-estadounidenses, así como
excluyó a los tres individuos que no mostraron
tener fuertes sentimientos anticastristas.
Por esa fecha Elián González había
sido rescatado, y permanecía en las mentes de
los miembros del jurado. Uno de ellos dijo durante la
vista previa de los testigos: "Me preocuparía
por la reacción que podría haber... no
quiero que sucedan reyertas ni nada parecido a los sucesos
del caso de Elián". O citando a otro: "Si
quieren saber la verdad¼ yo estaría hecho
un manojo de nervios, tendría miedo por mi propia
seguridad si no regresara con un veredicto de acuerdo
con los intereses de la comunidad cubana".
En medio de esa atmósfera de miedo comenzó
el mayor juicio hasta el momento en la historia estadounidense,
y el que los grandes medios "decidieron" ignorar.
(Tomado de CounterPunch y CubaDebate)
Temas relacionados con los Cinco»
• (Parte
1):Héroes prohibidos
• (Parte
2):Justicia en el país de las maravillas
• (Parte
3):El
rostro de la impunidad
•
(Parte
4):En
sus propias palabras
• (Parte
5): “Espías” sin espiar
•
(Parte
6): Acusación À La Carte
• (Parte
7): Sucedió
en Miami
• (Parte
8): El juicio de Pryor
• (Parte
9): El Reclamo ignorado
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