El
juicio de Pryor
RICARDO
ALARCÓN DE QUESADA, PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA
NACIONAL DEL PODER POPULAR
Cuando la histórica decisión
unánime fue revocada a instancias del Fiscal
General de W. Bush (Remember Elian? CounterPunch, Agosto
11, 2009), el mismo panel de tres jueces tenía
que escuchar los temas que quedaban además del
de la sede, que había sido sobre el que ellos
habían expresado su memorable opinión.
Sin embargo, mientras tanto, uno de los jueces, el mayor
y el más liberal, se había retirado y
otro fue designado para sustituirlo. El elegido para
ese papel fue uno nombrado por Bush durante un receso
del Senado, William H. Pryor, cuya nominación,
descrita como "una de las más polémicas
de la historia reciente", había provocado
un gran revuelo en el Senado, que lo confirmó
con la oposición de 45 senadores.
El Senador Kerry, afirmó que
el nuevo juez "ha sido un constante defensor de
la disminución de los derechos garantizados por
la constitución" con su "constante
búsqueda de opiniones legales extremas e incorrectas...
como resultado nuestro sistema jurídico federal
tendrá menos habilidad para proteger los derechos
constitucionales que nos son tan caros" (Actas
del Congreso, Senado Junio 14, 2005).
Pryor fue criticado por algunos de los
principales periódicos, y fue descrito como un
"fanático de derecha que no está
capacitado para juzgar". Sintetizando su historial
Jeffrey St.Clair manifestó: "Él va
mucho, mucho más allá que incluso muchos
de los ideólogos más extremistas en su
partido". ("Pryor unrestraint", CounterPunch,
Junio 14, 2003).
El Sr. Pryor escribió la opinión
de rechazo de la Corte a los otros temas presentados
por la defensa con un lenguaje que en momentos era más
cercano a la vulgar diatriba y a las calumnias anticubanas
que al estilo balanceado y sobrio de los documentos
legales (incluso algunos terroristas bien conocidos,
descritos correctamente como tales por el panel anterior,
fueron ahora convertidos en patrióticos luchadores
por la libertad). Curiosamente, la acusación
de "espionaje" fue fabricada de forma tan
torpe y el juicio de Miami incluía otros errores
tan obvios, que Pryor tuvo que estar de acuerdo con
los otros dos jueces en anular las sentencias de tres
de los acusados. (Espías sin Espiar, CounterPunch
Agosto 28-30, 2009).
Esta vez el panel estuvo dividido en
un punto crucial: el Cargo 3 - conspiración para
cometer asesinato. Uno de los jueces, J. Birch, a pesar
de coincidir con la opinión de Pryor reconoció
que "este tema presenta un caso muy cerrado"
y reiteró "que la moción para cambio
de sede debió haber sido otorgada" agregando
que "Los acusados estuvieron sujetos a tal grado
de daño basado en el demostrado prejuicio dominante
en la comunidad que sus condenas debieron ser revocadas".
(US Court of Appeals for the Eleventh Circuit N. 01-17176,
DC Docket No. 98- 00721 CR-JAL, Page 83).
La Jueza Phillys Kravitch en una impresionante
opinión discrepante de 15 páginas demostró
la terrible injusticia cometida por sus colegas en contra
de Gerardo Hernández.
Ella señaló: "Un
país no puede legalmente derribar una aeronave
en el espacio aéreo internacional, en contraste
con un país que derribe una nave aérea
extranjera dentro de su propio territorio cuando los
pilotos de esas aeronaves que han sido advertidos en
repetidas ocasiones que respeten los límites
territoriales, han dejado caer objetos sobre el territorio,
y cuando el objetivo de los vuelos es desestabilizar
el sistema político del país".
Así, la cuestión de si
el Gobierno suministró suficiente evidencia que
apoyara la condena a Hernández depende de si
presentó suficiente evidencia para probar que
él estuvo de acuerdo en derribar los aviones
en el espacio aéreo internacional, en contraposición
con el cubano. (Ídem Págs. 94-95) y a
este respecto "el Gobierno no pudo señalar
ninguna evidencia." (Ídem Pág. 98).
Pero más allá del tema
de la ubicación del incidente "el Gobierno
no pudo aportar en lo absoluto suficiente evidencia
de que Hernández estuvo de acuerdo en el derribo
de los aviones. Ninguna de las comunicaciones interceptadas
que el Gobierno presentó en el juicio muestra
un acuerdo para derribar los aviones. Como mucho, la
evidencia muestra un acuerdo para "confrontar"
a los aviones de "Hermanos al Rescate". Pero
una "confrontación" no significa necesariamente
un derribo."
Para demostrar que tenía razón
hizo referencia a los testimonios y cintas de video
presentadas en el juicio: "Esta evidencia demuestra
lo obvio: existen muchas formas en las que un país
puede "confrontar" a una nave aérea
extranjera. Pero el Gobierno no presentó ninguna
evidencia de que cuando Hernández estuvo de acuerdo
en ayudar a "confrontar" a "Hermanos
al Rescate" él haya accedido a que la confrontación
fuera un derribo. Concluir que la evidencia sí
muestra esto va más allá de meras inferencias
a una total especulación... Debido a que tanta
evidencia señala hacia una "confrontación"
y no hacia un derribo, yo no puedo decir que un jurado
razonable —dada toda la evidencia— pueda
concluir más allá de una duda razonable
que Hernández estuvo de acuerdo con el derribo".
(Idem Págs. 96-97)
Esto era tan obvio que el mismo Gobierno
había reconocido en una petición de emergencia
"sin precedentes" a esa misma Corte de Apelaciones
que demostrar la inventada culpabilidad de Gerardo en
un crimen tan fabricado constituía un "obstáculo
insuperable" para la fiscalía.
Ese habría sido el caso con un
"jurado razonable" en cualquier otra sede.
Pero no en Miami, donde los intimidados jurados estaban
rodeados en la sala del tribunal de una banda de individuos
que proclamaban sus proezas terroristas y habían
sido capaces de secuestrar a Elián González,
siempre con total impunidad y que se unieron al Gobierno
en la solicitud del peor castigo para Gerardo. Eso pudiera
haber sido comprendido por cualquier juez razonable.
Pero no por un "fanático de derecha que
no está capacitado para juzgar".
Alguien en la Casa Blanca estaba feliz.
Su nombrado en el cargo le sirvió bien. A Gerardo
le confirmaron sus dos cadenas perpetuas con el voto
renuente y paradójico de un juez, Birch, que
insistió en que las "condenas [de todos
los Cinco] deben ser revocadas" y una digna dama
que mantuvo su opinión discrepante: "El
Gobierno no presentó ninguna evidencia"
para sostener su acusación.
Después del vergonzoso fallo
de Pryor los Cinco apelaron a la Corte en banc. Esta
vez ellos no estaban cuestionando una decisión
unánime y bien fundada —como hizo el Gobierno
en el 2005— sino una claramente injusta y prejuiciada
que había dividido profundamente al panel en
relación con el Cargo 3, con la Kravitch rechazándola
con impecable consistencia y Birch —después
de reconocer sus argumentos, pero ignorando la presunción
de inocencia y sus propias "dudas razonables"—
decidiendo de una manera rara unirse a la posición
pro-Gobierno y a la lógica neoconservadora de
Pryor.
Pero esta vez la Corte de Apelaciones
confirmó las discutibles conclusiones del panel.
Los jueces de Atlanta incluso se olvidaron de que fue
a ellos a los que el mismo Gobierno les había
hecho una "petición de emergencia"
admitiendo que no habían podido probar la culpabilidad
de Gerardo. (Tomado de CounterPunch y CubaDebate)
Temas relacionados con los Cinco»
• (Parte
1):Héroes prohibidos
• (Parte
2):Justicia en el país de las maravillas
• (Parte
3):El
rostro de la impunidad
•
(Parte
4):En
sus propias palabras
• (Parte
5): “Espías” sin espiar
• (Parte
6): Acusación À La Carte
• (Parte
7): “Espías” sin espiar
• (Parte
8): El juicio de Pryor
• (Parte
9): El Reclamo ignorado
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