La
madre de René González, uno de los Cinco
cubanos condenados injustamente en Estados Unidos, pide
entre sus obsequios de cumpleaños que el movimiento
de solidaridad con estos patriotas siga creciendo
Hoy Irma Sehwerert cumple 66 años, pero es difícil
para ella considerarlo un día feliz. Con su hijo
René González condenado injustamente a
15 años de prisión, esta mujer de espíritu
joven y luchador, enumera los cuatro regalos que harían
asomarle brillantez a su mirada y una sonrisa en el
rostro...
“Saber que los Cinco están bien de salud
-y por suerte lo están. Una llamada de Renecito,
otro de los regalos que también me gustaría
recibir; escucharle decir: ‘¿Mi vida, cómo
tú estas?’ y responderle: ‘Encantada
de la vida, mi amor’. Que el movimiento de solidaridad
con nuestros cinco hijos siga creciendo. Y que nos dieran
las visas para ir a visitarlos”.
La ternura se vislumbra aún a través del
hilo telefónico cuando habla del estado de ánimo
“siempre muy arriba” de su hijo y también
de Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio “porque
todos los días se crecen a pesar de las dificultades”.
Y se le hace obligado hablar de una de ellas, añadida
“a todo este proceso lleno de cosas injustas y
dificultades”: desde hace meses las madres de
quienes con honor, valentía y orgullo defienden
desde la soledad de sus celdas a la Revolución
cubana, han solicitado visas para encontrarse con ellos
en las cárceles y el gobierno de Estados Unidos
no las ha concedido.
“Nos ha sorprendido porque hasta ahora las madres
no habíamos tenido dificultad, aunque cometían
la injusticia con Adriana y Olguita. Pero no pensábamos
que a las madres nos iba a llegar esta situación
y nos preocupa muchísimo, porque para ellos es
muy importante recibir nuestras visitas.
“Aunque en realidad no nos debe sorprender, debiéramos
estar acostumbrados a estas violaciones de nuestros
derechos que comete Estados Unidos. Vamos a seguir luchando
contra todas las arbitrariedades y siempre estar a la
altura de nuestros hijos. Nunca nos verán decaer,
ni con la cabeza gacha, sino siempre con mucha fuerza,
luchando por el regreso de ellos”, añade
resuelta.
Irma destaca en ese combate la presencia ahora en Ginebra,
ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
de Magali Llort, Adriana Pérez, Olga Salanueva
y su nietecita Ivette, porque “es un escenario
más para decir la verdad y para que sumen y crezca
el movimiento de solidaridad cuando planteen la situación
de ellas y denuncien una injusticia tan grande”.
Mas la convicción pesa más que el atropello.
Irma Sehwerert nos convoca al tiempo que agradece al
pueblo cubano la solidaridad y el apoyo diario: “Continuemos
en la lucha, que tenemos la seguridad, sin ninguna duda,
de que van a regresar”.
ROBERTO LE TRAE UNO DE LOS PRESENTES
Apenas a dos horas de su regreso a Cuba, su hijo Roberto
ya le anticipa uno de los regalos que tanto ansía
Irma, cuando revela a Juventud Rebelde pormenores del
encuentro que la Red de Solidaridad con Cuba en Estados
Unidos acaba de organizar en la ciudad mexicana de Tijuana,
al que fue invitado para que expusiera la actualización
del caso desde la perspectiva de la apelación
del proceso y desde el punto de vista de los derechos
humanos, en especial la denuncia de la agresión
que se comete contra Olguita e Ivette, cuando Washington
persiste en negarles el derecho a visitar a René
González.
Desde el viernes 26 hasta el domingo 28 de marzo unos
90 norteamericanos o residentes en Estados Unidos, integrantes
de organizaciones solidarias con la Revolución
cubana, llevaron a cabo ese encuentro con una delegación
del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos para
debatir dos temas fundamentales: la lucha contra el
bloqueo y por la liberación de los Cinco.
“Me pareció una reunión bien organizada,
con bastante participación. Estuvieron presentes
unas 90 personas, y fue muy importante comprobar el
crecimiento de la solidaridad con nuestra causa al incorporarse
cuatro o cinco organizaciones nuevas a la red de solidaridad”,
comentó Roberto, quien también señaló
que se expuso el tema de los viajes a Cuba, expresado
fundamentalmente en el caso del traductor del Departamento
de Estado convertido en el primero en ser procesado
por viajar a la Isla.
Gloria de la Riva, Alicia Jrapko y Ian Thomas, todos
del Comité Nacional Free the Five, le acompañaron
en el panel que ocupó unas cuatro horas del sábado
al medio día y luego volvió a ser tema
en la noche de ese mismo día.
Fue un encuentro donde todo fluyó bien -señaló
Roberto-, quien también se reunió en Ciudad
México con el grupo de solidaridad con Cuba de
la capital azteca. Encontramos nuevamente la solidaridad
-crecida con las nuevas adhesiones- y, sobre todo, fortalece
comprobar la disposición de mantener dentro de
Estados Unidos la defensa de Cuba y la exigencia de
libertad para los Cinco.
Tomado
de un artículo de Juana
Carrasco Martín,
Juventud Rebelde.
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