El Delegado, ejercicio de poder

delegados-Cuba

Palma Soriano.- Ante las singularidades del modelo socialista de desarrollo cubano, cabe la pregunta de ¿cómo se garantiza en Cuba la participación popular en la gestión estatal?

La base para la inclusión real de los ciudadanos a los órganos del Poder Popular, está sustentada por los representantes del pueblo ante las Asambleas Municipales. Los delegados de circunscripción son elegidos en cada barrio y su preparación es vital, para aglutinar y guiar las comunidades, donde radica la vida económica y social de la nación.

Hombres y mujeres que, en medio de las dificultades, intentan resolver los problemas de su radio de acción. Tarea donde deben primar la moral, el compromiso, la voluntad, dignidad y capacidad para gestionar o encontrar soluciones.

Preservar la autoridad del delegado es la primera misión que debemos defender, porque este representa al pueblo y ante él toda persona jurídica tiene la obligación de rendir cuenta.

Y en ese sentido, resulta imprescindible la acción conjunta de directivos de organismos, militantes, federadas, combatientes, en función de apoyar esa labor de suprema responsabilidad.

Sin embargo, todavía quedan asignaturas pendientes en este tema. Hablar de cerca con los pobladores para que se conozca qué se hace en función del bienestar colectivo es, por ejemplo, una de las cuestiones que debe revisar el delegado. Los electores depositan la confianza en ellos, y ese principio debe regir su forma de actuar. Necesario es, además, analizar la procedencia de los planteamientos, las causas que los generan y asegurar el seguimiento al tema una vez que se soluciona.

En la misma medida en que el delegado vaya ejerciendo, busque opiniones, consulte a la población, valide una política, quienes los seleccionamos también tenemos deberes para lograr alcanzar la integración en el trabajo comunitario.

Pero para ello es imprescindible promover la asimilación por parte de los electores de cómo pueden involucrarse y contribuir con sus delegados. Demandar mayor comunicación y asumir que podemos ejercer nuestros derechos desde la circunscripción es esencial para participar, que no es simplemente asistir, sino comprometerse e implicarse.