Elecciones antes del triunfo de la Revolución Cubana

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Mitin electoral del Partido ABC a mediados del pasado siglo. Al habla, Martínez Saenz, dirigente nacional de esa fuerza política (Foto: Archivo)

Palma Soriano. - Esta ciudad, como toda Cuba, vive por estos días al compás de las elecciones, que este domingo 26 de noviembre tendrá el sufragio para seleccionar a los delegados de circunscripción, que serán los integrantes de la Asamblea Municipal del Poder Popular. En medio de la enorme responsabilidad que exige esta parte del proceso, el domingo será también una festividad para todo el país. Pero siempre no fue así.

Durante el llamado período de seudo-república, que abarca aproximadamente desde finales del siglo diecinueve hasta diciembre de 1958, los colegios electorales tenían la custodia de la guardia rural. Los candidatos exigían su voto con la mayoría de los electores comprometidos, y en muchos lugares las urnas desaparecían como por arte de magia.

El 1 de enero de 1899, Palma Soriano fue oficializado como municipio de la entonces provincia Oriente, y entonces se designó como alcalde al comandante del casi extinguido Ejército Libertador, Arístides García Gómez. En julio del propio año, se realizaron las primeras elecciones de este terruño, y fue proclamado como alcalde, por mayoría de votos, el propio Arístides García, quien, en abril de 1906, abandonó el cargo para asumir otras responsabilidades en la provincia.

Desde aquel 1 de enero de 1899 hasta, por rica coincidencia, el 1 de enero de 1959, fecha en que triunfó la Revolución Cubana, Palma Soriano tuvo 21 alcaldes. Hubo de todo entre esas personas. Desde proclamados en las urnas, otros que nadie sabe cómo llegaron, hasta uno que se reeligió una y otra vez.

El doctor Juan Bautista Viñas González fue en cuatro ocasiones alcalde de Palma Soriano; tres de ellas de forma consecutiva, desde 1929 hasta 1933. En esta última no terminó su mandato, al caer Gerardo Machado, y entonces él se fue de la ciudad. Se postuló nuevamente en las elecciones de 1942 y cumplió su mandato de 4 años. En lo que sí coinciden los palmeros de antaño, es que el doctor Viñas González fue el alcalde que más impulsó el andar socio-económico de Palma Soriano.

Otros alcaldes que estuvieron en más de una ocasión en la alcaldía de Palma Soriano, fueron: Gerardo Gómez Arias, en tres oportunidades. Fue el último titular de la alcaldía en esta ciudad, y se proclamó en 1950, pero tras el golpe militar de Fulgencio Batista en 1952, aprovechó la ocasión y se proclamó alcalde en 1954 y 1958, hasta que llegó la Revolución y mandó a parar. Otro fue Gerardo Gómez, pero Aja como segundo apellido, quien gobernó dos veces; y Valero Fernández lo hacía en igual cantidad.

En las elecciones de 1920 ganó el señor Manuel García Alariño, quien dos años después, sin pasar por las urnas, entregó la plaza a Mariano Utrilla Carrazana. Este fue el único alcalde acusado por corrupto, ya que se le acusó del desfalco de 87 mil pesos. Fatal o ambicioso el hombre, en medio de una corrupción que no terminaba, se apropió hasta del último centavo de los palmeros.

Cuatro médicos pasaron por la alcaldía, entre ellos José Maceo González, descendiente de la familia del llamado León de Oriente José Maceo (hermano del Titán de Bronce Antonio Maceo Grajales). Este duró poco tiempo en el cargo, ya que fue nombrado gobernador provincial. Tanto Juan B. Viña González, como José Maceo González, ganaron el respeto de todos los palmeros, no solo porque consultaban gratuitamente a los pobres, sino por su incuestionable honradez.

De los alcaldes, en Palma Soriano, hay mucho que contar: fueron 50 años donde los pobres tenían que vender su célula electoral para recibir un servicio médico, un empleo, un engaño, o una inmensa falsa promesa. Eran los años de la huella digital, más que por seguridad, por no saber leer ni escribir. Un gran número de colegios electorales abrían sus puertas y muchas urnas ya estaban llenas en favor del futuro alcalde de barrio. Así fue aquella República y sus elecciones.