José Martí vive entre nosotros

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Palma Soriano. - Palma Soriano es síntesis de hechos que le marcan en el tiempo y lo hacen único, especial y diferente. Por años ha sido este oriental municipio de Cuba, cuna y cobija de mujeres y hombres, héroes y mártires de la Patria. Con orgullo, la también llamada Ciudad del Cauto, guarda el privilegio de haber acogido en su seno los restos mortales de dos grandes: Martí y Fidel.

En el mismo centro de su ciudad se yergue majestuoso el conjunto monumental en homenaje al Apóstol de la independencia de Cuba, a quien por estos días de enero lo sentimos más a nuestro lado como leyenda y, sobre todo, como hombre y patriota. Fue José Martí de ilimitadas dimensiones: genio y ser humano. Por eso, este pueblo convierte en diarismo su nombre y ejemplo.

En Palma Soriano hay muchos lugares donde permanece grabada la figura del más universal de los cubanos. Especial, la otrora Plaza Pública, actualmente Parque Municipal, donde el 25 de mayo de 1895 descansaron temporalmente sus restos mortales luego de la caída en combate días antes. Especial también, un árbol, ubicado en las afueras de la ciudad llamado “mamoncillo francés”, que cobijó con su sombra el 26 de mayo de ese propio año, al cadáver del Héroe Nacional cubano cuando era trasladado hacia el cementerio Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

Cuentan los que le conocieron, que Martí poseía una prestancia natural y un control pleno de sí mismo. En sus ojos dulces, profundos y melancólicos, la expresión de grandeza que cubrían sus pensamientos. Ese es nuestro Martí, el que al decir de algunos “no cabía en los pantalones que usaba de tan hombre que era”. El que en medio de la muchedumbre no despertaba ni la menor curiosidad, pero solo un rato de conversación con él –aseguraban-, instruiría más que un año de lecturas.

Estas tierras orientales sintieron sus pasos cortos y rápidos, su voz cálida, emotiva y fluida. Sus palabras, llenas de bondad y fe, que “parecían salir del corazón sin haber pasado por los labios”.

Lejos o cerca de cualquier aniversario, cerrado o abierto, del natalicio o muerte, Martí vive en la cotidianidad de este pueblo, camina sus calles y avenidas. Es un palmero más, aportando, equivocándose, inculcando valores, secuestrando corazones, llenando de optimismo, haciendo Revolución.

Por eso y más Palma Soriano es y será orgullo de sus moradores, martianos a toda prueba.