Necesidad de pensar la juventud

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Palma Soriano.- La juventud de hoy es como los tiempos que transcurren. Es un ajiaco de lo que fuimos y lo que somos, pues toda generación pasada es la base desde sus sucesoras, las cuales niegan lo viejo para fundar nuevas formas sobre las ya existentes.

La realidad contemporánea debe pensar la juventud para construirles un futuro digno. Es un acto de entrega bondadosa porque casi siempre el cambio lo vive la siguiente generación. Pensar la juventud significa despojarse de egoísmos y establecimientos sociales, culturales, personales o burocráticos. Pensar la juventud es hacer constantemente etnografía antropológica que ayude a adentrarse en cada grupo o individuo.

Paradójicamente quizás sea la juventud el grupo menos estudiado en Cuba, a pesar de los más recientes esfuerzos por comprender los fenómenos tejidos en torno a su complejidad. Pero lo cierto es que la juventud de hoy es el país del mañana y formar, dar oportunidad y desarrollar los mecanismos pertinentes es la única vía para que los constructores de un país diferente, pero apegado a su identidad e historia, sea posible en el mañana. La juventud estará perdida, mientras los de hoy no actuemos, respetando su libertad, por salvarla.