José Martí: visión de futuro con la Integración Latinoamericana

José Martí: visión de futuro con la Integración Latinoamericana

Palma Soriano.- Quiero evitar con la independencia de Cuba los Estados Unidos se expanda por las Antillas y caiga con mayor fuerza sobre las tierras de América; alertaba José Martí, Héroe Nacional, en la carta inconclusa a Manuel Mercado, sobre la amenaza inminente de una gran ofensiva imperialista. Puesto que cronista de su tiempo, visionario del futuro y heraldo del pasado y la historia fue el apóstol.

El apartado de su vasta obra dedicado a Latinoamérica y la defensa de su soberanía e identidad, resulta atemporal, casi una profecía de todo lo que se le avecinaba al continente, pero también como un llamado y guía para la acción de la lucha anticolonial de todos los hombres y mujeres que habitan desde el Río Bravo hasta la Tierra del fuego.

Martí, como buen heredero de Bolívar y los libertadores decimonónicos, no concebía que un continente fragmentado por fronteras terrestres fuera capaz de defenderse de las ansias expansionistas de las grandes metrópolis. Pero el contexto en el que al apóstol le tocó desplegar su accionar antiimperialista le tocó ver como otro imperio más agresivo lanzaba sus zarpas sobre la región, una amenaza sin precedentes, que venía desde muy al norte; el gigante que lleva siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos (como lo diría en su icónico ensayo Nuestra América). Una manera metafórica para referirse al imperialismo norteamericano que ya asolaba nuestras naciones, mucho antes de que Martí iniciara su vida revolucionaria.

Su accionar político trascendió las fronteras cubanas, y a día de hoy es clave para entender y llevar a cabo la tan necesaria, y poco enfatizada integración de los pueblos de América Latina.

Entre 1880 y 1890, Martí alcanzaría renombre en América a través de artículos y crónicas que enviaba desde Nueva York a importantes periódicos: La Opinión Nacional de Caracas, La Nación de Buenos Aires y El Partido Liberal de México. Posteriormente, decide buscar mejor acomodo en Venezuela, a donde llega el 20 de enero de 1881. En Caracas fundó la Revista Venezolana, de la que pudo editar solo dos números. En el segundo número, Martí escribe un notable ensayo sobre el destacado intelectual Cecilio Acosta que disgusta al presidente Guzmán Blanco, motivo suficiente para ser expulsado del país. En Nueva York trabajó para la casa editorial Appleton como editor y traductor. Entre 1887 y 1892, Martí se desempeñó como cónsul de Uruguay en Nueva York.

Para la tan urgente unión de los pueblos, Martí hizo hincapié en varios problemas, y en la obligación de dejar a un lado los conflictos e intereses que hacían mella en la compactación del Continente. En superar lastres históricos, herencia de los siglos de dominio español, y otros nuevos que iban apareciendo en las repúblicas: gobiernos de caudillos, las guerras civiles, los latifundios, esclavitud, el neocolonialismo y la continuidad en la opresión de las masas indígena, negra y campesina. También habló de la necesidad de no olvidar la cultura nativa y su preservación y enseñanza frente a la dominación cultural extranjera, la cual venía de la mano con el imperialismo.

Con su puño y erudición nos dejó en herencia artículos, escritos y cartas, de las cuales sabemos por frases que encierran mucho significado, como:

Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras.

¡Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

Como periodista, estuvo presente durante el Congreso Internacional de Washington. Durante este tiempo pudo confirmar las ambiciones estadounidenses sobre nuestras naciones y sus riquezas naturales. En varios escritos y cartas sobre este cónclave, afirmaría:

De la tiranía de España supo salvarse la América Española; y ahora, después de ver con ojos judiciales, los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que para la América Española ha llegado la hora de declarar la segunda independencia.

Lo que desde años vengo temiendo y anunciando se viene encima, que es la política conquistadora de los Estados Unidos, que ya anuncian oficialmente por boca de Blaine y Harrison, su deseo de tratar de mano alta a todos nuestros países, como dependencias naturales de este, y de comprar a Cuba.

Estas ideas y otras que siguen la misma línea mantienen y cobran vigencia en los tiempos convulsos que corren en nuestra región.

La agresión imperialista contra la República Bolivariana de Venezuela fue ejemplo y recordatorio de que el gigante de Norteamérica sigue con sus ansias expansionistas y que tampoco vacilarán en usar los métodos más extremos en pro de lograr sus objetivos. Pues, como escribió en uno de sus varios artículos en el diario La Nación durante su estancia en Caracas, los Estados Unidos se han palpado por encima de los hombres y los han hallado anchos. Por violencia confesa, nada tomarán. Por la violencia oculta, acaso. (Cartas de Martí, La Nación, Caracas) Como descripción del carácter mendaz y manipulador del gobierno de dicho país a la hora de atacar a cualquier otra nación soberana del Continente.

Como mintieron sobre las matanzas de colonos en México durante la campaña en que el país azteca perdió la mitad de su territorio, lo hicieron igual con el Maine para arrebatar a los mambises nuestra independencia, o el pretexto de la expansión soviética para atacar la pequeña isla caribeña de Granada y derribar el gobierno socialista de Maurice Bishop. O más recientemente con el secuestro del presidente bolivariano Nicolás Maduro, a quien acusaban de narcotráfico sin presentar prueba alguna, para tapizar su interés de derrocar a los defensores de Venezuela y las riquezas que guarda su subsuelo.

La solidaridad entre las naciones debe ser una constante para la integración del Continente. Ejemplos en la historia hay sobrados de como la cooperación ha logrado superar obstáculos para el desarrollo. Desde que Bolívar propuso extender la gesta libertaria hasta Cuba y Puerto Rico, pasando por los miles de combatientes latinoamericanos que brindaron servicio en las guerras de independencia de nuestro país, la guerrilla del Che en Bolivia, las brigadas médicas cubanas que han llegado a los parajes más recónditos como selvas y montañas, el programa de Alfabetización Yo sí puedo, y hasta las donaciones enviadas por estados amigos como México en medio de desastres naturales y crisis energéticas han demostrado que en la cohesión se puede encontrar las fuerzas que en el egoísmo no.