Palma Soriano.- El paso de la Caravana de la Libertad marcó un antes y un después en la historia de Cuba. No fue solo un recorrido físico, sino un camino cargado de esperanza, sacrificio y sueños largamente esperados por un pueblo cansado de injusticias. Su tránsito por calles y carreteras de nuestra isla despertó emociones profundas: alegría, lágrimas y una fe renovada en el futuro.
Cada pueblo de Cuba que la recibió sintió que la libertad dejaba de ser una promesa lejana para convertirse en una realidad palpable. Bajo el liderazgo de Fidel y los barbudos fue el símbolo de que la lucha no había sido en vano y que un nuevo amanecer comenzaba para la nación cubana.
Cuando la Caravana de la Libertad llegó a Santiago de Cuba y a Palma Soriano, el pueblo la recibió con el corazón abierto y el alma emocionada. En estas tierras orientales, donde nació y se fortaleció la lucha revolucionaria, el paso de la caravana tuvo un significado aún más profundo. Las calles se llenaron de voces, abrazos y miradas cargadas de orgullo.
Santiago de Cuba y Palma Soriano no solo vieron pasar a los combatientes victoriosos, sino que sintieron que la historia se escribía frente a ellos. Fue un momento de unión, de memoria y de esperanza, donde el sacrificio de tantos encontró finalmente su recompensa. Hoy las nuevas generaciones reeditan cada año el paso de la Caravana victoriosa con el compromiso de ser mejores pioneros y estudiantes.
