PalmaSoriano.- Trabajadores, estudiantes, campesinos, palmeros, cubanos en cualquier parte del mundo, celebramos en toda la isla el primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, la fiesta del proletariado en medio de las condiciones más adversas desde el triunfo de la Revolución, tropezando, evitando caer producto de tantas zancadillas. Llegamos con derroche de alegría, vistiendo el azul, rojo y blanco, todo un simbolismo de cubanía, que también es defensa y solidaridad con los más oprimidos y, en particular, con el apoyo de aquellos cuya marcha no fueron autorizadas o fueron reprimidas. Festejamos este Primero de Mayo en medio de una crisis voraz, creciente y recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero que se intensifica cada día, pero al mismo tiempo exigiendo al imperio la exclusión de una lista donde aparecemos como posibles patrocinadores del terrorismo, sencillamente vil condena a las víctimas. Mayo recobra su encanto y tras las últimas lluvias volvemos con nuestro propio esfuerzo por intermedio del trabajo voluntario a la siembra de alimentos, que es alianza franca, sincera, de unidad total entre obreros y campesinos. El concepto Revolución debe convertirse en conducta diaria, en guía de nuestro andar. Revolución es no mentir jamás, no violar principios éticos, es sentido del momento histórico. Revolución es defender los valores, es unidad, independencia, es lucha por nuestros sueños de justicia y base de nuestro patriotismo. Hoy mostramos al mundo nuestra fidelidad y respeto de apoyo a la revolución que defendemos. Festejamos en familia para que las nuevas generaciones como nosotros ayer mantengamos también la bandera de lucha y combate. No hay alternativa, la paz seguirá siendo un principio de nuestro proyecto social cubano, misión que, por estos días, en los colectivos obreros se patentiza a través de Mi Firma Por la Patria. Hay que continuar con la capacidad mayor de la unidad hasta la victoria final. La Patria se defiende. ¡Viva el primero de mayo!.
